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Bendita Copa Davis: Argentina sufrió pero quedó match point ante Lituania

El número uno del equipo, a puro nervio en su debut copero como local, padeció contra el junior Vilius Gaubas; y el segundo singlista ganó un duro compromiso ante el líder visitante Ricardas Berankis. ¿Respira el capitán Coria?

Por Pablo Amalfitano

La Copa Davis es otro deporte. Se juega con raqueta y pelotita amarilla, claro, pero en definitiva representa otra cosa. En plena celebración por el centenario del debut absoluto de la Argentina en la mayor competencia del tenis por equipos -fue derrota 4 a 1 ante Suiza en Ginebra, en 1923-, la ensaladera rindió el homenaje más genuino a su esencia: en el Court Central Guillermo Vilas del Buenos Aires Lawn Tennis Club, con toda la presión por ponerse en ventaja, el equipo de Guillermo Coria, amplio favorito, sufrió pero consiguió el 2-0 parcial para quedar match point ante Lituania por los playoffs del Grupo Mundial I, a un paso del acceso a los Qualifiers 2024 -la instancia para aspirar a las Finales-

En el arranque de la jornada Francisco Cerúndolo (21°), a puro nervio en su estreno copero como local -se trata de su cuarta serie-, necesitó de dos horas y media a estadio repleto, con toda la presión del favorito, para derrotar por 6-1, 6-7 (6) y 6-2 al junior visitante Vilius Gaubas (476º); mientras que Sebastián Báez (28°) extendió la ventaja para la Argentina luego de vencer 7-6 (6), 5-7 y 6-3 al número uno visitante Ricardas Berankis (231º; ex 50º), el mejor jugador de la historia de Lituania.

Cerúndolo, el líder por ranking del equipo de Guillermo Coriasintió el peso ante un rival muy menor y de escaso recorrido profesional: Gaubas, de 18 años y profesional desde 2021, jugaba su primer partido contra un jugador ubicado entre los cien primeros del mundo -apenas tenía un cruce con un top 200-.

El argentino de 25 años recién pudo cerrar el triunfo en el sexto match point, luego de un desarrollo que lo encontró inestable -cometió ocho dobles faltas- y en constante gesticulación y queja. En ciertos momentos incluso llegó a hablarle incrédulo a su entrenador Kevin Konfederak, ubicado en el box detrás de la silla del capitán Coria: “¿Qué hago?”, le esbozaba.

“La Davis es diferente; quizá un tenista de menos nivel recibe indicaciones de su coach, le dan manija todo el tiempo y eso lo potencia porque además no tiene nada que perder. Acá si perdés es un papelón y si ganás es lo que tenés que hacer”, reflexionó Cerúndolo, quien metió una pausa en la rueda de prensa para celebrar el set point de Báez, ya en pleno partido contra Berankis, en el tie break del primer parcial.

Y agregó: “Si no es en una Copa Davis un jugador como él no estaría contra un tenista de tanto ranking como yo, entonces tira suelto y confiado. Estos desafíos con la cancha llena son hermosos”.

Para Báez la cosa no fue mucho más sencilla. Más bien por el contrario: el experimentado Berankis, de 33 años y tocado en el hombro pero sin limitaciones aparentes -pasará por el quirófano tras la Davis-, llevó el partido al límite. El jugador del momento en el tenis argentino, sin embargo, logró una batallada victoria para extender su propio récord: ganó 13 de los últimos 14 partidos -en la racha sólo perdió con Daniil Medvedev, el 3º del ranking-.

Las emociones durante el desarrollo bien podrían asemejarse con los vaivenes de una montaña rusa. En el primer set el local llegó a ponerse 4-1, en un aluvión de Berankis cedió hasta el 4-4 y, en el tie break, salvó nada menos que cinco set poits (estuvo 1-6). En el segundo sacó 5-4 para cerrarlo, se le escapó y debió encarar el definitivo. Con un arranque adverso perdía 2-0, recuperó de inmediato, y cuando quebró para sacar 4-3, en el cambio de lado hubo un suceso clave: su entrenador Sebastián Gutiérrez tuvo un intercambio con Coria para trasladar la táctica pertinente que sirviera para sellar el triunfo. Un simbolismo se apoderó del último instante del match: antes de jugar el punto final el tren de la línea Mitre, que suele pasar por encima de una de las tribunas del estadio del BALTC, inesperadamente se detuvo. Los pasajeros, sin querer, pudieron observar el match point.

“Fuimos con una táctica más en conjunto en ese momento del partido. Sabíamos que no iba a ser fácil. Berankis es un jugador con mucha experiencia. Hubo momentos con muchos nervios, otros con menos, pero a partir del 1-6 hasta que terminó el tie break intenté lucharla y pude cerrar los puntos de la mejor manera. Un partido de tenis es un mundo diferentes: hay nervios y motivación. Pude salir de ahí y la peleé”, analizó el singlista número dos de la Argentina.

Coria, al lado de Báez, sostuvo: “Estamos contentos por este equipo. Hay singlistas que están pisando fuerte. Cuando ganás te sacás la mochila de ganar de local; nunca vas a jugar la Davis sin presión pero ganar de local es importante para seguir. Como capitán uno puede decir dos o tres cosas, pero en definitiva los jugadores son los que definen los partidos. Cada uno tiene su ritual”.

Báez explicó, además, lo que cuesta jugar de local, condición que ya había experimentado en su primera convocatoria, en marzo de 2022 en la cómoda victoria ante República Checa: “Jugar acá con mi equipo y con mi familia es muy lindo. Sobre todo por la gente. Es un apoyo que se vive en una Copa Davis de local. En el momento es difícil pero cuando termina uno lo disfruta”.

Argentina buscará sentenciar la eliminatoria ante Lituania este domingo, desde las 11, con el punto de dobles: la dupla top conformada por Andrés Molteni (9º) y Máximo González (10º) chocará, en principio y con excepción de un cambio de formación, con Edas Butvilas y Tadas Babelis.

Coria, conforme, ¿respira?

“Siempre soñé con ser capitán de la Asociación Argentina de Tenis. Creo que estoy preparado y tenemos un equipo en etapa de recambio. Nosotros estamos para aportar y el día que nos toque irnos nos vamos a ir felices y con la certeza de haber dejado algo”, expresó Coria, con la satisfacción de haber sacado un primer día que colocó a su equipo lejos de la catástrofe en la serie que podría ser su despedida como capitán.

El futuro de Coria no está sentenciado pero es incierto. En el interior de la AAT ya recibieron varias autopostulaciones para conducir el equipo desde el próximo año, un eventual cambio de rumbo que tenía decidido meses atrás la cúpula dirigencial encabezada por el presidente Agustín Calleri.

“Yo también soy dirigente. La verdad es que no hablé (con los directivos) y la intención es seguir un año más. Estoy enfocado en ganar acá y después hablaremos”, había dicho en la semana el Mago, que además de capitán ocupa un cargo como vocal titular en la comisión directiva. 

La serie ante Lituania, muy favorable en la previa pero dura en el transcurrir de la primera jornada, parece haber quedado liquidada: Argentina tiene tres match points. El devenir tras la eliminatoria, no obstante, todavía se vislumbra desconocido.

Fuente: Página 12

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