
Denuncian penalmente por abuso a sacerdote que actualmente está en Iguazú
Este jueves en la ciudad de La Plata presentaron la denuncia penal por abuso sexual contra el ex rector del colegio San Vicente de Paul de La Plata, el sacerdote Raúl Anatolly Sidders quien actualmente reside en la Diócesis de Puerto Iguazú esperando el nombramiento como capellán de Gendarmería.
La causa será atendida en el Juzgado de Garantías N°2 de La Plata, a cargo del Dr. Eduardo Luis Silva Pelossi, y el fiscal interviniente será Álvaro Garganta, de la UFI N°11.
Las acusaciones contra Sidders proliferaron distintos medios de comunicación y redes sociales, tras el enorme efecto que tuvo la publicación de un primer testimonios sobre su accionar como confesor en el colegio, incidiendo en la vida sexual de los alumnos y alumnas, y emitiendo cotidianamente juicios ofensivos y denigratorios contra mujeres, homosexuales y personas de menores recursos.
De esta manera salió a la luz una situación que había estado vedada por años, y se organizaron miembros y ex miembros de la comunidad educativa para reclamar la investigación de los abusos cometidos. Se espera que en las próximas semanas se incorporen en el expediente judicial nuevos testimonios sobre las vejaciones perpetradas por Sidders.
“Queremos acompañar la denuncia que están realizando esta mañana en la ciudad de La Plata contra el sacerdote Raúl Sidders por abuso sexual a menores. Sabemos que no es fácil realizar denuncias de abusos y más aún cuando se trata de un sector tan poderoso como lo es la iglesia”, expresó Olga Aguirre abogada y representante del Plenario de Trabajadoras.
“Rechazamos la presencia de este sacerdote en nuestra provincia, porque representa un peligro y consideramos que su traslado fue para darle impunidad”, sentenció Aguirre.
Parte del escrito de la denuncia penal presentada hoy por una de las víctimas expresa: “Cursé mi primaria y los primeros años de mi secundaria , desde los 11 años hasta los 14 años , desde mediados del año 2004 hasta el año 2007, en que comencé a evitar su presencia hasta abandonar la institución (…) Me confesaba con el padre Sidders en la escuela, me empezó a preguntar si había visto alguna vez a mis papás tener relaciones sexuales, si había visto a mi papá desnudo, si sabía lo que era un pene (…) A los 12, cuando estaba en sexto grado, esta situación empeoró. Me empezó a acosar peor durante las confesiones, me preguntaba si sabía masturbarme y yo le decía que no. Entonces me explicó con sus dedos, sin tocarme, cómo tenía que hacer. Me sugirió que lo hiciera pensando en él y que en la próxima confesión le contara cómo me había sentido”.
“En la siguiente confesión me preguntó si lo hice y le dije que no. Me preguntó por qué y le respondí ‘no sé’. Ahí se mostró enojado y me dijo: ‘¿Por qué no lo hiciste si yo te dije que lo hagas? Vos tenes que estar preparada porque la mujer tiene que complacer al hombre siempre. Y preservativos no hay que usar, el fin de las relaciones sexuales es procrear’”.
La preocupación tuvo eco en la provincia de Misiones, donde el cura fue trasladado en mayo de este año para cumplir funciones como secretario del recientemente designado obispo de Iguazú, Nicolás Baisi y a la espera de ser nombrado capellán del Escuadrón 13 de Gendarmería Nacional en Puerto Iguazú.




