
La gesta popular de “Proscripta y sublevada”: la comunicación como derecho humano frente al odio de clase
La doctora en Ciencias de la Comunicación, escritora, ensayista y ex Defensora del Público, Cynthia Ottaviano, fue la gran protagonista de la mañana de Radio Lateral en una imperdible entrevista con Sergio Centenaro.
Ottaviano presentó su último libro, Proscripta y sublevada, una obra escrita en coautoría con Roberto Caballero que rescata diez crónicas ardientes de resistencia popular en la Argentina. Durante la conversación, la analista se sumergió en el papel que desempeñan los grandes pulpos mediáticos para condicionar la democracia y estigmatizar a los movimientos nacionales y populares.
La especialista explicó que la comunicación es, ante todo, un derecho humano y un bien social que no debe ser tratado como una mercancía. No obstante, alertó sobre los niveles inéditos de concentración que rigen hoy el escenario de la información bajo la lógica de la mercantilización simbólica y el “capitalismo de vigilancia”. En este sentido, la especialista definió la verdadera naturaleza del sistema mediático concentrado: “los medios, si los miramos así tan ampliamente, pareciera que, simplemente, fueran algo habitual de nuestra vida cotidiana, que no tiene injerencia y sin embargo los medios pueden ser comprendidos como dispositivos que construyen sentido”, operando como trincheras que defienden intereses económicos de élite.
La escritora trazó paralelismos históricos entre la proscripción de Juan Domingo Perón, el bombardeo a la Plaza de Mayo de 1955, y el intento de asesinato y posterior proscripción judicial contra Cristina Fernández de Kirchner en este siglo. Con la convicción de que los discursos de odio en medios y redes sociales actuaron como el marco preparatorio para intentar eliminar físicamente a la expresidenta, la entrevistada coincidió con una frase escrita por Cristina en el prólogo del libro: “el futuro tiene historia”. Para Ottaviano, la única vía para recuperar plenamente la democracia en la Argentina es erradicar el odio y las proscripciones políticas.
Entre las crónicas populares rescatadas en su libro, Ottaviano destacó el papel de las “células mínimas” de Eva Perón como una forma revolucionaria de estatalidad activa que resolvía las necesidades de vivienda y salud de las mayorías populares en un plazo de ocho días. En contraposición, expuso el histórico desprecio oligárquico de la derecha terrateniente, citando las palabras del patrón azucarero Robustiano Patrón Costas: “¿sabes porque yo lo odio a Perón porque la peonada levantó la mirada y me hablaba y me reclamaba los ojos mirándome a los ojos”. Según la ensayista, el núcleo ideológico conservador sigue siendo el mismo: “el proyecto que tiene la derecha de la Argentina es que el hijo del barrendero muera barrendero”.
La historiografía popular de la obra también revive la sublevación obrera de Villa Manuelita en Rosario contra el golpe de la autodenominada Revolución Libertadora en 1955. Ottaviano relató con emoción cómo las mujeres de los frigoríficos cosieron una gran bandera con sus delantales para gritarle al mundo que “los yankis, los rusos y las potencias reconocen a la libertadora Villa Manuelita”. Asimismo, narró la mítica travesía de los suboficiales peronistas que llevaron los bustos de Perón y Evita a la cumbre del Aconcagua en 1956, los cuales fueron bajados por la dictadura de Aramburu y vueltos a subir por militantes en 2019, oportunidad en la que el Padre Pepe los bendijo al grito de “¡Viva Perón carajo!”.
La ex Defensora del Público abordó además los severos perjuicios que el actual entorno digital de las redes sociales causa sobre la salud mental y la cohesión social. Ottaviano caracterizó a estas plataformas corporativas como “la caldera del odio maximizado porque el nuevo capitalismo vive a partir de ese odio como factor disciplinante”. Según su análisis, este ecosistema promueve deliberadamente el troleo, el binarismo del “me gusta o no me gusta”, y la impulsividad, induciendo una distracción sistemática que debilita el pensamiento crítico del pueblo.
Hacia el cierre de la charla, la autora de Proscripta y sublevada instó a la militancia a no claudicar ante la desmoralización planificada por el poder económico. Ottaviano y Centenaro coincidieron en el daño que provocó el desguace de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por decretos de Mauricio Macri y amparos judiciales. Finalmente, abogó por la inmediata libertad de Cristina Kirchner como pilar indispensable de una verdadera soberanía nacional, concluyendo con una apasionada declaración de pertenencia histórica ante la emoción del conductor: “yo quiero estar en Villa Manuelita ¿vos? yo también”.



