
Desalojo y calle: Alerta Posadas “Las penas son de nosotros, las vaquitas son ajenas”
Por Sergio Centenaro
Hugo Ricardo Bogado tiene 36 años. Su abuela, su mamá, él y sus hijos nacieron y vivieron toda la vida en terrenos cercanos a las avenidas Urquiza y Zapiola, en el corazón de lo que se conoce como Chacra 188 de la ciudad de Posadas. Allí todos conocen a la familia Bogado, de toda la vida, son los vecinos del barrio de siempre, trabajadores, sencillos, y familieros. Ayer, 23 de octubre, vivieron una pesadilla que se cerró de la peor manera hoy y de la que ya no podrán recuperarse. No es la muerte, pero es algo parecido quizá, teniendo en cuenta que el techo de toda una vida viene acompañado también de una historia entera de vivencias, de infancia, adolescencia, juventud, adultez, hijos, nietos….varias generaciones viviendo una vida normal, en el lugar de siempre.
Sin embargo, una vida serena, apacible, puede romperse en pedazos al chasquido de una mano poderosa. Y eso fue lo que sucedió. La familia Bogado, junto a otro puñado de familias, fueron brutalmente desalojados de sus viviendas por orden judicial y en cuestión de horas, a pesar de algunos intentos por atemperar la locura, lo perdieron todo. Hubo entregadores, hubo cómplices, hubo crueldad.
Este diario, ayer y hoy, cubrió los eventos ante la mirada escrutadora de decenas de policías apostados en los alrededores, mientras cumplían con una orden judicial de desalojo. Los testimonios recogidos probablemente no alcancen a dimensionar el fuerte impacto que ocasionará en estas familias posadeñas la pérdida absoluta de un patrimonio que no es solo económico, sino también simbólico, afectivo y social. Quizá nada alcance, ni los argumentos del juez, ni las explicaciones de quien se hizo hoy de un activo millonario, ni las excusas del más hábil prestidigitador del derecho. Las lágrimas de impotencia que este diario atestiguó hoy, es todo lo que se necesita para publicar la oscura página que hoy Posadas escribe.





