Cultura y Espectáculosprincipales

El legado popular del artiguismo y el ocaso de la Liga de los Pueblos Libres

En el marco de su columna semanal “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral brindó un exhaustivo análisis sobre el desenlace del proceso artiguista en el Río de la Plata y los aportes fundamentales de esta experiencia revolucionaria.

Durante el diálogo con Sergio Centenaro en Radio Lateral, el especialista abordó el período crítico comprendido entre el apogeo del proyecto en 1815 y la derrota final de José Gervasio Artigas en 1820, que culminó con su prolongado exilio en Paraguay.

Cabral explicó que hacia 1815 la experiencia artiguista se encontraba en el cénit de su poder tras la recuperación de Montevideo y la consolidación de la Liga de los Pueblos Libres en el Litoral. Sin embargo, en 1816 comenzó una nueva invasión portuguesa desde Brasil que forzó a Artigas a desarrollar una desgastante guerra en dos frentes simultáneos: contra las tropas lusitanas en la Banda Oriental y Las Misiones, y contra el gobierno del Directorio de Buenos Aires en la provincia de Santa Fe.

El quiebre definitivo sobrevino a principios de 1820 tras la derrota artiguista en la batalla de Tacuarembó y la posterior victoria federal en Cepeda, tras la sublevación del Ejército de Córdoba en Arequito. Tras el derrumbe del Directorio porteño, los caudillos Estanislao López de Santa Fe y Francisco Ramírez de Entre Ríos optaron por suscribir el Tratado del Pilar con Buenos Aires. Artigas se opuso tenazmente a dicho acuerdo por considerarlo una traición a la liga regional, desencadenando el enfrentamiento con Ramírez y la posterior retirada del Prócer hacia el Paraguay.

A la hora de dimensionar la trascendencia histórica del artiguismo, Cabral subrayó la profunda democratización del proceso emancipador. Destacó el decreto de regulación de tierras de 1815, que dictaminó la entrega de parcelas a trabajadores pobres, negros, mulatos e indios, invirtiendo la jerarquía social tradicional. Según el historiador, “Lo que estaba presente en el artiguismo es ese sujeto popular… un movimiento que moviliza y que legitima a los sectores populares y eso va a hacer que esos sectores tengan una voz activa y no puedan ser desconocidos, ni desalojados de la presencia pública, del debate político.”

Otro de los hitos culturales rescatados durante la entrevista fue la gestación de la literatura gauchesca en el seno del artiguismo de la mano de Bartolomé Hidalgo. El columnista señaló que Hidalgo, un joven humilde montevideano y funcionario de Artigas, fue el primero en otorgar voz lírica e identidad política al gaucho como sujeto social reflexivo. Dicha corriente literaria inauguró una tradición que culminaría décadas más tarde en el *Martín Fierro* de José Hernández, sufriendo en su época la enconada oposición de la élite conservadora representada por el padre Castañeda.

En cuanto al debate sobre el Congreso de Oriente o de los Pueblos Libres celebrado en 1815, el especialista desmitificó las lecturas secesionistas que atribuyen a Artigas la intención de erigir un país independiente aislado. Recordó que ante la oferta del Director supremo Carlos María de Alvear de independizar la Banda Oriental, el caudillo oriental respondió tajantemente: “La Banda Oriental del Uruguay está en el pleno goce de todas sus libertades y derechos.” Cabral precisó que Artigas concibió siempre la soberanía particular de la provincia en el marco de una unión confederal más amplia.

Esta concepción continentalista quedó ratificada en 1828 cuando, tras ser consultado sobre la creación de la República Oriental del Uruguay y el dictado de su Constitución, Artigas rehusó regresar a su suelo natal pronunciando la célebre frase “No tengo más Patria” El historiador explicó el sentido profundo de esta postura al señalar que “Yo no luché por una provincia convertida en República Independiente. No, yo luché por el proyecto de una provincia soberana en el marco de una República grande, de una república poderosa” la cual debió denominarse Provincias Unidas de Sudamérica.

Para finalizar, el especialista aclaró el sentido histórico de la expresión “Argentina Oriental” utilizada por el caudillo, precisando que en la década de 1810 el gentilicio “argentino” era sinónimo de “platense”, relativo al Río de la Plata y no al Estado-nación posterior. Cabral concluyó su intervención reivindicando la figura de Artigas como un conductor leal a las aspiraciones de su pueblo, cuyo legado mantiene plena vigencia en la búsqueda de la soberanía popular latinoamericana.

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