Cultura y Espectáculosprincipales

Emanero: “Uno necesita saber que tiene tres o cuatro lugares seguros que no van a estar atravesados por las locuras diarias”

Desde los rincones más íntimos del rap hasta las cumbres del bolero y la cumbia, el cantante, productor y compositor argentino se ha consolidado como uno de los artistas más versátiles y auténticos de la escena local. Este octubre, el Movistar Arena se vestirá de traje para ser testigo de un concierto que reflejará su inquebrantable pasión por la música.

Por Gimena Bugallo

Ni bandido, ni sinvergüenza, ni atorrante. Federico Andrés Giannoni, mejor conocido como Emanero, comenzó su carrera siendo apenas un joven, navegando con candor y bravía los desafíos de la escena musical. Tras convertirse en un referente del rap, fue por más y se atrevió a fusionar ritmos tradicionales con sonidos contemporáneos, creando colaboraciones audaces. Desde Karina “la Princesita” hasta Los Palmeras, pasando por Rusherking y Ulises Bueno, sus creaciones tejen un mosaico de géneros donde las sonoridades se entrelazan en un diálogo sin fronteras.

Emanero demuestra que la música, lejos de estar limitada por etiquetas, es un lenguaje universal y eterno. Hoy exploramos su universo, donde las melodías no son solo ritmos que nos invitan a bailar, sino el pulso de experiencias y emociones compartidas, expresadas en versos que resuenan con la autenticidad de quien no teme mostrarse tal como es.

–¿Cómo fue la experiencia de haber cantado en el Luna Park?

–Fueron dos shows increíbles, algo totalmente nuevo porque nunca había hecho un concierto solo en un lugar tan importante. Probamos transformar el Luna en un bar y llenar el escenario de objetos para que yo me sintiera un poco más contenido en un espacio tan extenso. Me ayudó en muchos momentos del show, sentí que podía apoyarme energéticamente en esos elementos en vez de estar todo el tiempo cantando mirando al público.

–Existe quizás un prejuicio de que cierta vestimenta no se amalgama con determinados géneros, ¿por qué elegís la sastrería?

–Quizás es un prejuicio y un cliché que yo mismo fomenté durante tantos años. El uso del traje es un poco anecdótico y casual, la primera vez que lo usé fue en el video de “Bandido” y, algo que en el momento debiera haberse sentido más como un disfraz, se convirtió en un contraste muy interesante con la música. Ese contraste fue la chispa que dio inicio. En “Atorrante” nos dimos cuenta de que el traje era un componente que le quedaba bien al formato e invitar a los músicos que participaban a estar vestidos igual. Tiene esa cosa entre clásico y romántico.

–¿Lo sos?

–Depende del sentido que quieras darle. Me gustan las cosas clásicas, pero en relación a un vínculo amoroso no soy muy romántico, por lo menos, no me identifico con los clichés de las flores y los bombones. Me gusta el romanticismo, pero me gusta encontrarlo en el arte.

–¿Por qué elegiste explorar nuevos géneros musicales?

–Fue el cierre de una etapa. Yo había sacado mi quinto disco Chernobyl (2021) con temas de hip-hop y rap, pero estaba un poco cansado. Decidí tomarme un tiempo para experimentar, probar otras cosas. Siempre con respeto, tratando de no ser un intruso ni un ladrón, sino de valerme de gente de esa escena. Me lo estuve reprimiendo un montón de tiempo, creía que tenía que seguir en la misma línea porque era lo que yo hacía inicialmente.

–Al haber cambiado de género musical, ¿hubo también un cambio en el proceso creativo de composición?

–Esa es una de las pocas cosas que sigo manteniendo igual. Me siento muy cómodo creando de la misma manera, funciona y lo noto con el resultado final en los números de las canciones. A los temas que mejor les fue en el último año y medio, como “Bandido”, “Sinvergüenza” y “Atorrante”, los compuse como siempre: encerrándome y haciéndolo todo solo hasta que más o menos sentía que tenía algo para compartir.

–¿Sos metódico en tu técnica de creación?

–No, soy bastante disperso. Justo en los casos de las canciones que te comenté fueron procesos donde iba creando de a pedacitos. De esta manera, también aprendí a no frustrarme, si solo tengo un diez por ciento y nada más, fluye, no me desespero, me permito poner pausa y airearme, dejar pasar dos o tres días y volver a intentarlo hasta lograr lo que quiero. Ninguna de esas canciones fue creada en un primer golpe de inspiración, fueron de a poco y las trabajé cada día que lo sentía.

–¿Pensás que las emociones más dolorosas pueden dar lugar a canciones más profundas?

–Me gustan más esas temáticas para esta etapa. Lo que no me gusta es transitarlas, eso a mí no me funcionan como inspiración, me ocurre lo contario. Me paralizo ante ese tipo de estímulos, sobre todo creativamente, porque esos estadios me atacan muchísimo la iniciativa y la inventiva. Pero una vez que las transité, puedo volcarlas mucho más fácil en las canciones. Me parece una materia superinteresante para explorar, completamente romántica para hablar en profundidad y abordarlas con un lenguaje particular.

–¿Pudiste equilibrar tu vida personal con la popularidad o no es algo que repercute en vos?

–Repercute cuando me agarra desprevenido. Generalmente, a la salida de un show estoy totalmente preparado, pero no lo estoy cuando me pasa en otros ámbitos como un supermercado. En mi carrera pasé por dos etapas muy distintas: la actual, que es la que estoy transitando ahora, de mayor popularidad, y la anterior que, si bien tenía gente que me conocía, pertenecían a un nicho particular. Y tanto el nicho como lo popular, funcionan de maneras muy distintas: en el primero, el amor que siente la gente suele ser más profundo pero son mucho más respetuosos, en cambio, en el segundo te conoce mucha más gente que siente mucho menos por vos y entra en juego el cholulismo.

–¿Cómo te manejás con las redes y la exposición en masividad?

–Trato de frenar en mostrar lo familiar, quiero cuidar que se exponga demasiado. No lo hago por recelo, sino porque uno necesita saber que tiene tres o cuatro lugares seguros que no van a estar atravesados por las locuras diarias. Tengo un grupo de amigos de toda la vida y no se habla ni de mí, ni de mi proyecto; va por otro lado, es otro vínculo y esa es mi manera de conservarlo.

–Recientemente María Becerra tomó la decisión de alejarse de las redes para preservar su salud mental, ¿te sucedió algo similar en algún momento?

–Por el momento, no. Obviamente me solidarizo con Mari y lo que está viviendo, entiendo que para llegar a esa decisión, una persona como ella que nació en las redes y las conoce mejor que nadie, tiene que estar pasándola realmente mal. Lo primero es que ella se preserve, cuide su salud y se refugie en los que le den seguridad. Por suerte, no me ha tocado vivir más allá de lo típico, que de cada diez mensajes, aparece alguno que toma la extraña decisión de informar aquello que no le gusta como si fuese necesario. No entiendo mucho eso, seguramente hay algo detrás de esa actitud, pero tampoco pienso demasiado porque quizás la gente actúa siguiendo ejemplos o por imitación.

–¿Cómo te estás preparando para tu próximo show en el Movistar?

–Es un lugar hermoso, tuve la suerte de poder ir como espectador y también como invitado a cantar. Estuve con Rusherking, Karina, Los Palmeras, en los cinco conciertos de la La K’onga y eso me acercaba de decir: “Algún día yo podría hacer el mío”, y bueno, llegó. Lo primero que quiero hacer es agradecerle a la gente que está sacando entradas, están volando, sé que hay muchos que también fueron al Luna Park y eso nos llena de amor porque quiere decir que estamos haciendo las cosas bien.

La idea del Movistar es replicar un poco lo que fueron esos shows, donde todo salió perfecto. Me gusta tener todo preparado y, por las dudas, tener plan b, pero para el Movistar no quiero que haya un plan b. Muchos de los músicos con los que colaboré me han podido acompañar, pero sé que no va a poder ser así siempre y no los puedo tener permanentemente a disposición, entonces quiero que el plan b sea un plan en sí mismo y meter todo, ya tenemos algunas ideas creativas que van más allá de los invitados.

–¿Vas a tener nuevas colaboraciones?

–Quiero llegar al Movistar con al menos dos canciones nuevas. Hay una que ya está grabada, no voy a revelar con quién porque por cábala lo anunciamos un día antes del lanzamiento. Siempre me gustó ser así y no generar demasiada expectativa, sino ir directo a la canción. Y el otro proyecto es con otro artista y productor argentino que tiene su propio formato y me invitó a participar. Vamos a hacer algo muy lindo, ya lo estamos trabajando.

Fotos: Alejandro Calderone Caviglia

Fuente: Planeta Urbano

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