
Fernando Pacheco: del desencanto actoral al cine redentor en tiempos de desfinanciamiento cultural
ARGENTINA, 5 de agosto de 2025 – En una entrevista con Con Fundamento Kriollo (Radio Lateral), el director de cine Fernando Pacheco reveló su singular camino creativo marcado por un giro vital en México: “Estaba en Tulum… algo conectó. Dije: ‘Me gusta escribir, me gusta la fotografía, tengo que estudiar cine’. Se me iluminó la cabeza”. Tras abandonar actuación (“En la novena función dije: ‘Dios, esto no me gusta'”), su ópera prima A la deriva (2012) hizo historia como primer film misionero en competir en un festival Clase A (Montreal), donde un periodista de El País lo reconoció en el hotel: “¿Cómo vio mi película si la traje para proyectar?”, soltó incrédulo..
Raíces misioneras definen su identidad. Hijo de padres posadeños, vivió en Misiones hasta los 12 años: “Posadas pasó a ser otro barrio a 12 horas… soy de Villa Cabello, la Chacra 150”. Recordó anécdotas vecinales con Ronny Fuchs (“El edificio M era el mío frente a la iglesia”) y criticó duramente el desmantelamiento cultural: “Es un desastre lo que hace este gobierno… con el cine, los jubilados, la clase media. No tengo problema en decirlo”.
Su actual proyecto El Pozo –un “western sudamericano” filmado en Paraguay– nace de memorias familiares: “Mi abuelo fue combatiente en la Guerra del Chaco… es una historia de redención”. Protagoniza un exsoldado que cava pozos como expiación tras abandonar compañeros en batalla. Financiado por etapas con apoyo del INAP paraguayo, Pacheco destacó la cooperación regional: “Es una misma región paranaense, aunque dividida por fronteras”.
La crisis del INCAA no detiene su lucha. Ante el desfinanciamiento, busca alternativas: “Amo hacer cine y buscaré la forma… usando mi documento brasileño, co-producciones con Paraguay”. Elogió al Instituto de Cine Misionero (“Saca agua de las piedras”) mientras revela un dato cruel: “De toda mi camada de cine, solo yo pude dirigir”.
Anécdota reveladora: Durante el casting de A la deriva, Pacheco prefirió intuición sobre técnica al elegir a Sergio Centenaro: “Me diste una imagen que me gustaba… no importó que no imitaras al brasileño”. Esta filosofía guía su cine: “Un actor no es solo texto, es imagen… lo que transmite”.
Mensaje final: Pese a los obstáculos, insiste en filmar “historias de redención” desde la región. Su llamado: “Tratar de encontrar la vuelta en esta situación caótica”, defendiendo el cine como puente identitario frente a fronteras políticas.



