
Gabriel Villalba Pérez denuncia un modelo de “servidumbre imperial” en Bolivia
En su habitual columna para Radio Lateral, el analista internacional Gabriel Villalba Pérez brindó un panorama sombrío sobre la actualidad geopolítica y social de Bolivia.
Según Villalba, el país vecino atraviesa una etapa de sometimiento a intereses foráneos: “tenemos un gobierno totalmente servil a los intereses imperialistas norteamericanos en esta recomposición de la geopolítica de dominación imperial”. El analista vinculó esta situación con un giro regional hacia la derecha, mencionando casos como el de Milei en Argentina y Noboa en Ecuador.
Uno de los puntos más críticos de su intervención fue la denuncia sobre la nueva “ley de inversiones” remitida a la Asamblea Legislativa. Villalba Pérez advirtió que esta norma supedita las áreas estratégicas de Bolivia a transnacionales en un contexto de “estado quebrado”. Explicó que “los denominados inversionistas aprovechan a imponer sus condiciones y una de ellas es justamente esta, de inversiones, que los va a proteger a través de arbitrajes internacionales”, los cuales se dirimen en tribunales extranjeros donde los inversores son “juez y parte”.
La proscripción política de Evo Morales también ocupó un lugar central en el análisis. Villalba sostuvo que existe un sistema concebido para excluir al líder indígena de cualquier contienda electoral. “lo que está pasando con Evo Morales es una inhabilitación política producto de una proscripción política todo el círculo político tradicional en Bolivia ha concebido un sistema en el cual el requisito sine qua non es la exclusión política de Evo Morales”, afirmó con contundencia.
Un concepto clave aportado por el analista fue el de la “pigmentocracia”, una forma de estratificación social basada en el color de piel que, según él, explica muchas de las adhesiones políticas en Bolivia. “lógicas de adhesiones o simpatías políticas están transversalizadas también por un sentido de la estratificación pigmentocrática”, señaló, indicando que este racismo estructural fue el motor del rechazo a Morales y la aceptación de figuras de piel más clara en el poder.
Villalba Pérez también trazó un paralelismo con el proceso de “socialismo científico” y la lucha de clases descrita por Marx y Engels, aplicada a la realidad latinoamericana actual. Para el analista, se vive una contradicción histórica entre explotados y explotadores que se manifiesta en cada conflicto social. Advirtió que, pese a los intentos de achicar el Estado, la historia demuestra que solo un Estado fuerte puede garantizar la soberanía y el bienestar popular.
Hacia el final, el analista boliviano pronosticó una inminente efervescencia social. “hoy por hoy, pareciera que con sus propias acciones el señor Rodrigo Paz está gestando una nueva efervescencia una nueva revolución en el pensamiento de diferentes actores”, concluyó Villalba Pérez, sugiriendo que el agotamiento del modelo neoliberal actual en Bolivia conducirá a una nueva cohesión de los sectores populares en defensa de su soberanía.



