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Gabriel Villalba Pérez revela el estado de excepción y los mecanismos de proscripción popular en Bolivia

La voz del indígena urbano

Desde La Paz, el abogado, asesor político y analista internacional Gabriel Villalba Pérez aportó su mirada en su columna semanal “La voz del indígena urbano”, trazando un crudo panorama de la actualidad política de Bolivia.

Villalba Pérez denunció que el país se encuentra inmerso en una trama de desinformación transnacional que tiene como fin consolidar un proyecto de saqueo y despojo de los recursos públicos bolivianos. El analista explicó el impacto de las recientes revelaciones de manipulación comunicacional señalando que “Bolivia con Cerimedo ha generado un revuelo a escala continental y por qué no decir también mundial, se habla mucho en España, en México, en Brasil, en Argentina, fundamentalmente todo este entramado de la captura del poder boliviano por parte de un mercenario de la desinformación”.

El columnista detalló la severa restricción de garantías constitucionales bajo la cual gobierna la administración de Rodrigo Paz, impidiendo el desarrollo normal de la protesta social y la movilización popular. Villalba Pérez reveló que la paz social en Bolivia está sostenida de forma artificial mediante un régimen de fuerza decretado de manera gubernamental, remarcando que “nos encontramos en pleno estado de excepción, Boliviano no vive en condiciones democráticas normales para que las movilizaciones hayan parado en sus efectos, no se hayan suspendido las movilizaciones, el gobierno tuvo que recurrir a un decreto supremo imponiendo el estado de excepción en Bolivia”.

El analista advirtió que la tolerancia de la población civil frente a este régimen restrictivo se encuentra próxima al límite debido a la corrupción y la entrega de recursos estratégicos del país por parte de la cúpula presidencial. Villalba Pérez describió un estado de indignación generalizada frente a los chanchullos gubernamentales y el mercado negro de divisas y combustibles. El analista señaló que “la gente con las filtraciones de Nadia Beller respecto al señor Cedimedo, pues han manifestado que ellos van a romper en cualquier momento el estado de excepción, que la gente no aguanta más que el gobierno siga robando”.

Un elemento medular del diagnóstico de Villalba Pérez es la existencia de un pacto corporativo de las fuerzas de derecha bolivianas destinadas a excluir de toda competencia electoral al principal referente de los sectores populares, Evo Morales. El columnista expuso la existencia de un acuerdo implícito y transversal en el sistema político tradicional para impedir su retorno al poder, denunciando que “existe, lo vuelvo a decir, un acuerdo pactado entre todas las fuerzas políticas, entre todo el ecosistema político en Bolivia de un acuerdo implícito que indica, «nosotros nos vamos a repartir el poder y vamos a participar en elecciones generales, en elecciones subnacionales siempre. Y Evo Morales que no participe en absolutamente nada».

Para Villalba Pérez, esta ingeniería de exclusión no se limita al territorio boliviano, sino que responde a manuales de desestabilización continental diseñados por intereses corporativos y de seguridad exterior de Estados Unidos. El analista enmarcó estas dinámicas dentro de una degradación institucional regional que deforma el sentido clásico de la soberanía popular. El abogado sentenció que “no vivimos en democracias amplias, en democracias participativas, vivimos en democracias restringidas, en democracias exclusivas para los actores políticos que acepten las condiciones”, impuestas por las corporaciones transnacionales y el Departamento de Estado.

El columnista especificó que las trabas que pesan sobre el movimiento popular no se fundan en argumentos constitucionales o de derecho legítimo, sino en burdas maniobras político-electorales. Villalba Pérez desenmascaró el mecanismo de domesticación democrática afirmando que “la proscripción y la manipulación que se tiene en Bolivia es a instancias electorales, a instancias políticas, a instancias de los pactos políticos de las diferentes organizaciones políticas, antes llamados partidos políticos”. El abogado recalcó que, desde el punto de vista del derecho constitucional boliviano, Evo Morales no posee ninguna proscripción legal firme y se encuentra plenamente habilitado para competir bajo la carta magna vigente.

Finalmente, el analista reflexionó sobre el carácter identitario y de clase que sostiene el proceso de cambio en su país, advirtiendo que cualquier intento de las dirigencias urbanas de usurpar la conducción de las grandes mayorías de origen indígena campesino está condenado al fracaso. Villalba Pérez resumió la ligazón indisoluble del liderazgo popular con su base social expresando que “Evo Morales es el pueblo y el pueblo es Evo Morales”. Concluyó definiendo el rol de los sectores profesionales comprometidos: “nosotros desde la izquierda urbana, si quieres, tenemos claro que el sujeto constructor de este proceso denominado proceso de cambio es Evo Morales que personifica el sujeto histórico indígena originario campesino”.

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