
Neoliberalismo, desarrollismo y peronismo: Santiago Fraschina analiza los tres modelos que se disputan el destino de la Argentina
El licenciado en Economía y especialista en historia económica Santiago Fraschina analizó en profundidad el actual escenario de crisis financiera y social que atraviesa el país, inscribiéndolo dentro de una larga trayectoria histórica de disputas económicas.
Para el especialista, el rumbo que ha tomado el gobierno no constituye un fenómeno aislado, sino que representa el retorno de un patrón conocido y destructivo para la producción local. Fraschina caracterizó este proceso advirtiendo que “estamos ante el cuarto intento de, lo que nosotros denominamos, neoliberalismo financiero, que la primera vez que se aplicó en la Argentina ahora se está cumpliendo 50 años fue en la dictadura cívico-militar, con Martínez De Hoz y la característica de los modelos neoliberales financieros son en principio destrucción de la economía real que es lo que estamos viviendo”.
La destrucción de la industria nacional, o “industricidio”, fue uno de los ejes centrales señalados por el economista, quien describió cómo la apertura comercial indiscriminada y el aumento tarifario estrangulan la producción, reduciendo las ventas por el colapso de la demanda interna. El economista precisó que el desempleo actual no se refleja del todo en las estadísticas tradicionales debido al crecimiento exponencial de la precariedad laboral, explicando que “la informalidad está actuando como refugio de desempleo”. Según su mirada, las personas que pierden su puesto en el sector formal terminan refugiándose en actividades informales, de pluriempleo o plataformas de entrega y transporte.
El economista detalló el mecanismo financiero por el cual estos modelos garantizan jugosas ganancias en moneda nacional a los grupos concentrados y fondos de inversión, ganancias que posteriormente buscan convertirse en divisa extranjera y salir del circuito nacional. Fraschina explicó que la única forma de sostener esta fuga de capitales es mediante un fenomenal endeudamiento externo, lo que inexorablemente desemboca en crisis de balanza de pagos. El especialista recordó que tanto en 1989 como en 2001 el país colapsó bajo estos esquemas, y que actualmente se está gestando un tercer escenario crítico de endeudamiento inviable, con la particularidad de que la deuda se concentra mayoritariamente con el Fondo Monetario Internacional. Sin embargo, dejó un mensaje esperanzador al citar una conocida analogía de Cristina Fernández de Kirchner: “estos modelos son como el yogur tarde o temprano terminan venciendo”.
En su exposición, Fraschina profundizó sobre las alternativas teóricas e históricas que se presentan ante el declive de la receta neoliberal, señalando que existen tres corrientes en pugna: el neoliberalismo financiero, el desarrollismo y el modelo económico justicialista. Respecto al desarrollismo, una propuesta de industrialización nacida en la década de 1930 y consolidada políticamente con Frondizi, el economista advirtió sobre su límite distributivo. Fraschina señaló de manera crítica que “el desarrollismo lo tiene muy claro quién financia los procesos de industrialización para la clase obrera es decir que los salarios tienen que ser bajos hasta que el proceso de industrialización se consolide”.
El límite de esta salida desarrollista, según la perspectiva del entrevistado, es que termina generando empleo, pero con niveles de salarios tan devaluados que consolida la figura del “trabajador pobre”, incapaz de cubrir la canasta básica a pesar de estar plenamente empleado. Fraschina fue crítico con la última gestión del Frente de Todos, atribuyéndole haber adoptado esta vía y desatendido la distribución del ingreso en beneficio de los sectores concentrados. En un duro balance, afirmó que “ese desarrollismo es lo que, de mi perspectiva, nos pasó en la última experiencia peronista que fue el gobierno del Frente de Todos que fue que terminamos aplicando, una salida desarrollista”, lo que provocó que “la participación de salario en el producto bruto interno cuando terminó el gobierno del Frente de Todos era más baja que cuando terminó el gobierno de Macri”.
Como contrapartida, el especialista reivindicó el modelo económico justicialista, aplicado inicialmente por Juan Domingo Perón en 1946 y retomado por las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. A diferencia del desarrollismo, esta concepción sostiene que la industrialización no debe ser financiada con el hambre de los trabajadores, sino mediante la captura de las rentas extraordinarias que genera el país. Fraschina definió que “lo que tienen que financiar los procesos de industrialización en el modelo económico justicialista son las rentas extraordinarias que la economía nacional tiene, agroexportadora, minera, financiera, energética”. Bajo este esquema, la participación de los trabajadores en el Producto Bruto Interno alcanzó picos históricos, llegando en 2015 al 53%, la cifra más alta de la historia nacional.
Finalmente, el economista instó al movimiento peronista a dar un debate programático de cara a las próximas elecciones legislativas y presidenciales, remarcando que es indispensable definir y consensuar las herramientas de distribución del ingreso antes de asumir el gobierno. Fraschina recordó la matriz fundacional del movimiento que integra como un imperativo ético y político para el presente: “el peronismo nació discutiendo la distribución del ingreso en el 45 desde la Secretaría de Trabajo y Previsión Social con lo cual nosotros como peronistas tenemos que plantear que la salida es un modelo económico justicialista”. Este planteo resulta clave, según su diagnóstico, para evitar la consolidación de un “peronismo disciplinado” que actúe como mera rueda de auxilio de los grupos económicos locales.



