
Karina Díaz inauguró su columna analizando la construcción cultural del “pobre de derecha” en Argentina
En el debut de su espacio semanal “Hay más Díaz en la semana”, la analista Karina Díaz profundizó en las raíces culturales que sostienen el apoyo a gobiernos que, según su visión, perjudican directamente a sus propios votantes.
Díaz planteó que existe un trabajo mediático de décadas para moldear la percepción social. “Hay un trabajo arduo de todos los poderes que les interesa que los argentinos estén defendiendo intereses que no les son propios; sí lo aspiracional, la meritocracia, el pobre de derecha”, explicó en diálogo con Sergio Centenaro.
La columnista rechazó la simplificación de tildar de “boludos” a quienes votan en contra de sus intereses, señalando que la realidad es multicausal y responde a un “lavado de cerebro” sistémico. Díaz sostuvo que la gente no vota solo con el bolsillo, sino basándose en una pertenencia ficticia: “no votamos solamente con el bolsillo, votamos con lo aspiracional de «yo quiero pertenecer a algo que no voy a pertenecer nunca quizás, pero sigo defendiendo los intereses que no son los míos»”.
Durante la entrevista, se abordó la dificultad de muchos trabajadores para reconocer su propia condición socioeconómica. Centenaro confesó que le “duele un poquito” que le digan pobre, prefiriendo el término trabajador, a lo que Díaz respondió con firmeza: “la mayoría de los pobres se creen de clase media y no son de clase media, son a lo sumo, clase media baja… Sí vos no te haces cargo de que sos pobre y sos de esta clase y terminas defendiendo intereses que no son los tuyos, entonces nunca vas a salir de pobre”.
Díaz recordó campañas de medios de comunicación durante el macrismo que buscaban “militar el ajuste”, mencionando ejemplos como la promoción de micro departamentos de 15 metros cuadrados o consejos para cocinar sin ingredientes básicos. “Ese tipo de cosas son las que nos fueron metiendo en la cabeza a todos los argentinos para defender intereses que no tienen nada que ver con los intereses de uno”, sentenció la analista.
La charla también derivó en el impacto de la tecnología y los medios en la crianza de los hijos, describiendo cómo el acceso temprano a celulares y la violencia en redes sociales y videojuegos están “vaciando” la comunicación familiar. En este sentido, Centenaro acotó “Es mucho más cómodo para cualquier padre darle un celular porque lo perdés no existe más… queda un avatar”, coincidiendo con la respuesta de Díaz quién reflexionó sobre el costo social de la ingeniería del poder.
Finalmente, Karina Díaz criticó duramente las declaraciones internacionales del presidente Javier Milei, calificando de “vergüenza institucional” su definición como “el presidente más sionista del mundo”. Para la columnista, esto representa una entrega de la soberanía nacional: “un proyecto político del Estado de Israel que nada tiene que ver con Argentina, ni con nuestros intereses, ni con nuestra soberanía, absolutamente nada. O sea, ¿Cómo un presidente de un país va a decir que es sionista, que pertenece a Israel?”, concluyó.



