
La soberanía que se ejerce: “Lago Escondido” proyectada en la esquina del cautiverio popular
El pasado fin de semana, la intersección porteña de San José 1111 se convirtió en el escenario de una histórica manifestación cultural y política. Ante más de 300 personas reunidas frente al domicilio donde Cristina Fernández de Kirchner cumple su injusto cautiverio, se proyectó el aclamado largometraje documental Lago Escondido.
Su director, el cineasta correntino Camilo Gómez Montero, conversó en Con Fundamento Kriollo sobre la inmensa carga emotiva de la jornada, que contó con el saludo desde el balcón de la propia expresidenta antes y después de la función, desbordando de entusiasmo a toda la militancia presente.
El documental registra la épica de las marchas federales que, desde hace una década, desafían pacíficamente la ocupación territorial británica en la Patagonia argentina. Gómez Montero detalló la rigurosa preparación de las columnas de militantes y defendió la necesidad de manifestarse físicamente en defensa del territorio nacional. “la soberanía se ejerce, la soberanía no es una palabra en algún viejo manual del secundario”, afirmó el director, reivindicando las marchas como actos concretos de resistencia frente a la alarmante extranjerización de la tierra y los bienes comunes impulsada por el actual gobierno.
La elección de San José 1111 para realizar la proyección no fue casual. Durante su presidencia en 2011, Cristina Kirchner impulsó la Ley de Tierras Rurales, que ponía un límite del 15% a la venta de territorio nacional a capitales extranjeros, un blindaje soberano que hoy se encuentra bajo severa amenaza por los proyectos de desregulación de la propiedad de Javier Milei. Gómez Montero trazó un paralelismo directo entre la persecución judicial a la exmandataria y el lobby de Lago Escondido, recordando que los mismos jueces que la condenaron fueron fotografiados y grabados visitando en vuelos privados la mansión del magnate Joe Lewis. En sus palabras, “Lago Escondido toca todas, absolutamente todas las terminales del verdadero poder de la Argentina, del poder real de la Argentina asociado al capital extranjero, a los monopolios extranjeros”.
El cineasta denunció con crudeza la complicidad sistemática de las autoridades de la provincia de Río Negro en la protección de los intereses extranjeros. El documental muestra imágenes de la policía provincial desplazándose en lanchas pertenecientes a la empresa británica Hidden Lake S.A. para amedrentar a los manifestantes argentinos. Frente a esta traición institucional, Gómez Montero recurrió al pensamiento nacional de Arturo Jauretche para calificar la situación: “peor que el gringo que nos compra es el criollo que nos vende”. Señaló también que provincias como Misiones y Corrientes lideran los índices de extranjerización de tierras en el país.
La violencia ejercida por los matones al servicio de Joe Lewis quedó expuesta de forma irrefutable gracias a los registros obtenidos por el equipo de filmación, que llegó a capturar con un dron la brutal represión en el camino de Tacuifí, donde golpearon a mujeres, arrojaron caballos sobre la gente y fracturaron a un militante. A pesar de los piedrazos de la patota para derribar el equipo tecnológico, las imágenes sirvieron para lograr la condena judicial de cinco de los agresores, demostrando el valor de la película como una herramienta de lucha directa y testimonio histórico incontrovertible.
El problema de la usurpación y privatización de los recursos no se limita al sur argentino, sino que se extiende como un modelo colonial en todo el territorio. Gómez Montero relató con indignación el testimonio de un joven correntino de 15 años en Goya, quien denunció que un terrateniente norteamericano que compró miles de hectáreas para un coto de caza realiza disparos de advertencia con un rifle para impedir que los chicos de la zona se acerquen a nadar al río en verano. “los argentinos vamos a pasar a ser extranjeros en nuestro propio país”, advirtió con gravedad el director, llamando a la unión nacional por encima de cualquier contradicción secundaria.
Como cierre de la histórica jornada en San José 1111, el equipo del documental y los militantes le entregaron a Cristina Kirchner, a través de sus secretarios, una copia de la película junto a una carta firmada de puño y letra por los marchantes federales. El director concluyó que la historia terminará poniendo a cada uno en su lugar, distinguiendo a los patriotas que enfrentaron al poder real de los cipayos que entregan la patria. Para Gómez Montero, la disyuntiva histórica sigue tan vigente como en tiempos de San Martín y Rosas: “somos Patria o somos colonia”.



