
Pacto de amistad
Por Sergio Centenaro
Cristian Wagner es de los artistas misioneros que mayor proyección ha mostrado en sus primeros años de carrera. Tuvo la experiencia, una y otra vez, de cantar frente a miles de espectadores en incontables fiestas provinciales, clubes, o shows promovidos por su propio entorno musical. Su voz es de singular versatilidad, logrando un manejo exquisito de la misma e interpretando con un sello auténtico el cancionero que supo granjearle seguidores por toda la región, inclusive en Brasil, donde lo convocan con asiduidad.
Pero la carrera de Cristian, empezó de una manera significativa, porque fue el gran Jorge Ratoski, el responsable de extender la alfombra roja que diera inicio a su carrera allá por 2001, cuando Cristian tenía apenas 10 años. La amistad entre la Familia Wagner y Jorge Ratoski se remonta muchos años atrás, cuando el padre de Cristian, músico también, acompañó a Jorge en sus inicios, quizá a la misma edad en que empezó Cristian.
Es así que a la edad de 10 años, Cristian junto con su padre, fueron a una prueba de sonido que Jorge realizaba en la localidad de San Vicente y luego de probar la voz del niño Wagner, decidió convocarlo para esa misma noche en el escenario. Así fue el debut, frente a una multitud, de Cristian Wagner, de la mano artísticamente hablando, de quien sería su amigo en adelante.
Una amistad que, lejos de amesetarse, creció como crecen las raíces de un árbol al abrigo de un río opulento. La amistad de Cristian y Jorge fue y es para siempre. Incontables recitales compartidos, infinidad de reuniones familiares, mates, vinos y momentos inolvidables. Ambos portadores de un talento formidable. Voces inconfundibles en las noches de celebración de nuestra tierra colorada, fueron marcando un sello distinguido en el océano de ofertas artísticas que, a buena hora, ostenta la provincia.
En una etapa de su carrera musical, el joven Wagner decidió integrarse a La ruta 66, una banda que nació en Leandro N. Alem, pero que no paró de crecer hasta copar la provincia, Corrientes y los tres estados del sur de Brasil, en un inédito fenómeno para la región. Claro, solo fue una parte importante de su carrera, pero decidió abrirse y comenzar su proyecto propio al cual llamó Cristian y la Ruta, hasta hoy.
Las vibrantes experiencias de haber tocado de manera sistemática en escenarios de primer nivel durante años, no alteró en nada la personalidad humilde de Cristian, que siguió elaborando nuevos caminos para darse a su público y tampoco distrajo la amistad con Jorge a quién ayudó, durante un breve receso producto de una dificultad en su salud, a cumplir con un programa de shows, subiéndose al escenario y cantando con los músicos de Jorge por un tiempo.
En este año 2020, Jorge Ratoski, alejado de los escenarios, dedicado a una vida merecidamente más relajada, parece poner proa en objetivos diferentes al acordeón, el micrófono y los ritmos del litoral, sin embargo, su huella será imperecedera y será para siempre el legado que quedó en las generaciones que lo vieron brillar. A la par, la sangre joven de su amigo Cristian Wagner sabrá caminar por la misma huella del éxito y la tradición que los unió en 2001 y que los mantendrá como amalgama de un mismo capítulo en la historia de la música de Misiones. Buena vida para ambos. Uno, aun subiendo la escarpada.





