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​«Parev» recuerda el genocidio armenio desde la memoria y la esperanza 

Teatro

La actriz María Marta Guitart reflexiona sobre la memoria, Federico García Lorca y la tragedia que marcó a toda una nación. También cuenta cómo el teatro puede convertir el dolor en un acto de encuentro con el público.

Por Belauza

El arte no está llamado a cambiar el mundo, pero puede ayudar a sobrellevarlo. Y también a entenderlo y, así, posibilitar la esperanza. No es su objetivo principal, pero es lo que consigue Parev, un saludo que puede ser el tuyo, según varios de los que la vieron. Es la historia de un pueblo perseguido, violentado y asesinado a través de una abuela y su nieta. La historia del pueblo armenio se parece a la de muchos otros, pero, a diferencia de tantos, fue la que inauguró los genocidios del siglo XX y tardó mucho tiempo en ser reconocida por el mundo entero como uno de los crímenes históricos más condenables.

“Ahora, cuando fui a España y estuve en los lugares donde vivió Federico, y donde también supuestamente fue asesinado, uno quisiera rasgar la tierra y decir que esto no hubiese sucedido, porque uno camina por esas calles que hoy son pacíficas, y uno va y, sin embargo, debajo hay mucha tristeza, hay mucho horror, hay muchas cosas que no tenían que haber sucedido”, cuenta María Marta Guitart, la protagonista de Parev, un saludo que puede ser el tuyo, con una histórica relación con el teatro de Federico García Lorca, hilando muertes que pueden ser de millones o de uno, pero que sintetizan lo mismo. “Creo que el teatro nos da esa posibilidad de atravesar el dolor que no se nos escapa como seres humanos y tocarlo con la varita del amor, de la vejez y del encuentro.”

Su primer amor, como califica a Lorca, fue también su amor más inocente. Y decisivo para que se volcara al teatro. “Acabo de ir a Granada, a Fuente Vaqueros. Estuve en una de las casas que fue casa de Federico, también haciendo dos espectáculos. Verdaderamente encontré eso que yo vengo conociendo de Federico, de su obra: un humanista, que trascendió no sólo por su dramaturgia, su poesía, sino por su humanidad. A mí me conmovió profundamente y yo siempre digo que a mis 21 años Federico me ayudó a nombrar.” Tal vez no tanto las palabras, pero el tono de Guitart impulsa a preguntar qué le ayudó a nombrar, como si en su vida, antes de Federico, hubiera habido silencios en los que no se podía meter. “Es una edad donde uno está lleno de temores, todo este mundo que se abre ante uno, por lo menos me pasaba a mí, y cuando descubro La sangre derramada, de la gran elegía poética Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, me conmovió profundamente. Y me ayudó a nombrar este miedo a la muerte. Esto de lo intransitable de la muerte, de lo tremendo de la ausencia. Yo estaba dando el ingreso al conservatorio y empezar a trabajar con esos textos me hizo descubrir una voz y una potencia que yo no sabía que tenía.”

«Parev» recuerda el genocidio armenio desde la memoria y la esperanza
Parev reúne a una abuela y su nieta para desandar la historia familiar y la de todo un pueblo.

Guitart encuentra una relación entre aquella victoria que fue descubrimiento y este presente de la nieta y su abuela: García Lorca y Parev, un saludo que puede ser el tuyo están unidos por una poética. “Siempre me interesan esos materiales que están cargados de poesía y de sentido. Porque en el teatro también encontré siempre este sentido para la vida. ¿Qué voy a decir? ¿Qué quiero decir? Yo le pongo todo, le presto el cuerpo y el alma para dejarme atravesar, para contar esta historia. Y Parev tiene algo extraordinario que me conmovió cuando Pablo Mascareño me acercó el texto. Primero, directo al corazón, y eso para mí es una señal. No sé cómo le vamos a poner el cuerpo a esto, pero me conmueve: la justicia, la injusticia, la capacidad humana para el horror. Yo en la obra viajo a Armenia, estoy con esa familia, cruzo el desierto, soy esa abuela, soy esa nieta, y eso es un regalo maravilloso para mí como intérprete. Federico, la Guerra Civil española, el genocidio armenio, la injusticia, la locura humana… creo que están profundamente conectados.”

En la obra, Guitart es Talín, la nieta que va un Año Nuevo a la casa de su abuela para cumplir uno de sus deseos. Allí se suceden los recuerdos en catarata. Y Talín lleva el relato con lo vivido juntas, lo que aprendió de su abuela, sobre todo su historia durante el genocidio, la huida, el atravesar el desierto, cruzar el mar, llegar a un destino que, viniendo de Armenia, prácticamente era otro planeta.

“Aprendí un montón de Armenia”, dice sobre el proceso de armado de la obra. En buena medida porque Santiago Chotsourian (música original y piano en vivo) y Herminia Jensezian (puesta en escena y dirección general) son de la comunidad y le dieron un “curso de armenidad”. “Herminia es como un libro abierto”, ríe. “De hecho, cantamos en armenio, llego a hablar un poquito en armenio” (vuelve a reír). “Me llevaron un montón por ese universo que yo, la verdad, no conocía.” Y parece haberlo aprendido muy bien porque el público, además de por el tema de la obra, le habla con la familiaridad de un par, de alguien que sufrió como ellos. “Talín va llevando ese relato desde la primera infancia hasta hoy con pequeñas palabras, cosas que se escuchaban en la casa, y después descubre ese dolor por el que había pasado su abuela.” Una tierra que recibió a tantos perseguidos y sufridos del resto del planeta sabe bien de qué se habla.

Sin embargo, eso que ocurrió pertenece al ayer. No tiene reverberancias en el presente. “La obra tiene mucha ternura, belleza, es algo absolutamente… ¿cómo te puedo explicar?… muy familiar, algo que puede pasar en cualquier familia. Pero esa abuela nombra aquello que vivió, que no se compara con nada. Cuando uno entra al genocidio armenio realmente ve que puede tener un gobierno que le guste más o uno que le guste menos, injusticia por acá, injusticia por allá, pero uno camina por las calles. Ellos tuvieron que abandonar sus casas y caminar por el desierto. Y la abuela ve morir a sus padres en el desierto y tiene que seguir camino. Es la gente que hoy busca en otros lugares cómo sobrevivir cuando estallan las guerras y termina en el mar. Es tan hondo el genocidio armenio que vos entrás en ese universo y no existe un nivel que uno pueda comprender. Como el Holocausto. Por eso viene también gente de la comunidad judía. El destierro, no ver nunca más tu casa, tu tierra, que el Ararat ya no sea parte de Armenia. Pablo lo dice en el texto: siempre me pregunté cómo la abuela pudo seguir de pie.”

Parev, un saludo que puede ser el tuyo

Dramaturgia: Pablo Mascareño. Actuación: María Marta Guitart. Música original y piano en vivo: Santiago Chotsourian. Voz en off: Thelma Biral. Puesta en escena y dirección general: Herminia Jensezian. Domingos a las 19 en el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543).

​Espectáculos – Tiempo Argentino

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