
Sanciones económicas: el arma letal de Occidente que mata civiles
Un estudio científico publicado en The Lancet y Nature revela que las sanciones económicas impuestas por EE.UU., la Unión Europea y la ONU entre 2010 y 2022 causaron 6 millones de muertes en países sancionados. La investigación, dirigida por economistas de Harvard, NYU y Michigan, analizó 31 trabajos estadísticos globales, exponiendo que el 77% de las víctimas fueron menores de 5 años o mayores de 60. “Las sanciones no son advertencias: son armas legales de camisa y corbata que matan sin explosivos”, sentencia el sociólogo Darío Bursztyn en Radio Lateral.
El mecanismo es letal: bloqueos al sistema SWIFT, restricciones a importaciones de medicamentos y alimentos, y asfixia financiera generan crisis sanitarias. Ejemplos como Irak en los 90 muestran “mortalidad infantil gigantesca”, mientras hoy Gaza opera sin anestesia. “Más del 50% de los muertos son niños menores de un año”, subraya Bursztyn. El dato escalofriante: 564.000 personas fallecen anualmente por estas medidas.
Trump reactivó la maquinaria con aranceles del 10% al 100% a 70 países, disfrazando sanciones como “tarifas”. Brasil, sexta economía mundial, recibió un 50% extra tras el juicio a Bolsonaro. “Es una sanción económica encubierta para desestabilizar gobiernos”, denuncia el periodista. Incluso jueces de Cortes Supremas (como en Brasil) son sancionados si sus fallos molestan a Washington.
Un cuarto de los países del mundo sufrieron sanciones en ese periodo. El mapa global exhibe a Venezuela, Cuba, Siria o Irán como víctimas recurrentes. Pese al discurso de “defensa de derechos humanos”, las medidas no logran cambios políticos, pero sí devastan civiles. “¿Dónde estaban Noruega, Suecia o Dinamarca cuando se votaron? Enviando armas a Israel”, cuestiona Bursztyn.
El BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica) surge como contrapeso: su banco de inversiones (fondeado con USD 60.000 millones) permite comerciar en monedas locales, evadiendo el SWIFT. “No son santos, pero rompen la unipolaridad”, analiza. Argentina perdió la oportunidad de sumarse: “Hubiera diversificado mercados sin romper con Occidente”.
Conclusión lapidaria: “El FMI y el Banco Mundial son brazos del G7. Las sanciones son un genocidio de escritorio”. Mientras la bolsa de Tel Aviv sube con la guerra, millones mueren sin antibióticos. “Occidente mira con un solo ojo: el de sus intereses”.



