
Tras la condena y traición a Rusia en la ONU, Argentina envía delegación a “Israel”
Sin condenar el genocidio sistemático al pueblo palestino, el Apartheid, ni los brutales bombardeos del Sionismo “israelí” a la Franja de Gaza en esta última semana, el presidente argentino envió una delegación de ministros, gobernadores y diversos funcionarios al país de Oriente Medio.

En la Geopolítica, para el presidente argentino Alberto Fernández, vale todo. En este marco, una nutrida delegación argentina encabezada por tres ministros nacionales, ocho gobernadores y dos vicegobernadores visitan Israel durante la semana del 21 al 28 de abril. Según el jefe de gabinete, Juan Manzur, uno de los objetivos centrales del viaje es “promover el desarrollo agrícola, científico y tecnológico de las economías regionales”.
La idea del viaje de la comitiva argentina no ha surgido desde el propio gobierno, sino impuesta el año pasado en una conversación entre Galit Ronen, embajadora de Israel en Argentina, con el ministro del Interior “Wado” de Pedro.
El jueves pasado, Manzur saló al ruedo de los flashes para intentar hacer marketing y vender el viaje como algo bueno y próspero para “toda la Argentina”. En este sentido, el jefe de gabinete destacó que “esta visita oficial al Estado de Israel cobra una trascendencia realmente importante para la Argentina”. Y subrayó: “Tenemos mucha expectativa en este viaje, que se viene gestando hace un tiempo a través de trabajo colaborativo, intercambios técnicos y varias visitas de funcionarios, académicos, y científicos de ambos países”.
Al ministro del Interior de la Nación de Argentina, Eduardo “Wado” de Pedro lo acompañan sus pares de Agricultura, Ganadería y Pesca, Julián Domínguez, y de Ciencia y Tecnología, Daniel Filmus. También se encuentran en la comitiva gobernadores de distintas extracciones políticas. Están Rodolfo Suárez (Mendoza), Alicia Kirchner (Santa Cruz), Gildo Insfrán (Formosa), Raúl Jalil (Catamarca), Gustavo Bordet (Entre Ríos), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Uñac (San Juan) y los vicegobernadores de La Pampa y de Santiago del Estero, Mariano Fernández y Carlos Silva Neder, respectivamente.
“Queremos dar un salto (…) y aprovechar los vínculos políticos y culturales que nos ligan con Israel, por eso fundamentalmente haremos este viaje”, expresaron los voceros de la cartera que orienta De Pedro el jueves.
Además, la comitiva ha recibido asesoramiento del Consejo Federal de Inversiones (CFI) que se ocupa desde hace varias décadas de brindar herramientas técnico-financieras a las provincias argentinas que les permitan desplegar y enriquecer potencial en productividad, comercio exterior, gestión de gobierno, innovación tecnológica, industrias culturales y empleos del futuro.
Actividades de la delegación argentina en Israel
La comitiva argentina ha partido hacia Tel Aviv el jueves 21 de abril aunque la agenda establecida, que aún puede sufrir algunos ajustes de último momento, comenzará en Tel Aviv o en la Jerusalén ocupada por las fuerzas sionistas el domingo 24 con reuniones bilaterales de los ministros con sus pares israelíes de las distintas áreas: la ministra de Infraestructura Nacional, Energía y Recursos Hídricos, Karim Elharrar-Harstein; la ministra del Interior, Ayelet Shaked; la ministra de Ciencia, Tecnología y Espacio, Orit Farkash Hacohen y el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural para el desarrollo de la Periferia, el Negev y Galilea, Oded Forer.
Además, se entrevistarán con Gideon Sa’ar, viceprimer ministro de Israel y titular de la cartera de Justicia, quien recientemente estuvo en Buenos Aires, al conmemorarse los 30 años del atentado a la embajada israelí.
Consultado el jefe de Gabinete sobre las actividades que se emprenderán durante la gira la delegación argentina explicó que, la visita “tiene una importancia fundamental para un capítulo que el ministro De Pedro ha decidido profundizar, vinculado con el manejo del agua, y en un contexto global de cambio climático con sequías en diferentes lugares del país”.
De Pedro aseguró que “en los últimos años se habla mucho de desconcentrar la Argentina, de generar políticas que generen empleo productivo y trabajo genuino a lo largo y a lo ancho de la Argentina”, y profundizó: “Todo ese potencial lo tenemos que ordenar y organizar, y en esa definición se enmarca esta visita a Israel con gobernadores y representantes de ocho provincias de todas las regiones del país. Es un viaje muy específico que tiene que ver con resolver los problemas estructurales de la Argentina”. Como problemas estructurales podemos entender la inflación crónica (52%), el hambre (52%) e indigencia en el país sudamericano. Pero la pregunta en consecuencia radica: ¿Qué puede aportar un estado usurpador, expancionista, racista y genocida a estos “problemas” que padece el Pueblo argentino?
Sin contestar a esta pregunta, y como si no pasara nada entre el sionismo israelí y el Pueblo palestino, el ministro argentino Filmus comentó que “Israel es el país en el mundo que más invierte en ciencia y tecnología y uno de los que tiene mayor desarrollo científico-tecnológico” y agregó que “es el que tiene más startups por persona, y una política pública muy fuerte en el desarrollo”, sin mencionar que es el creador, además, del malware espía Pegasus.
La gira ha sido presentada a la prensa y al público en general como organizada por la iniciativa del jefe de Gabinete, el ministro del Interior y el Consejo Federal de Inversiones (CFI) e instalada en la opinión pública como una oportunidad para posicionar a la Argentina en el mercado internacional como uno de los países más avanzados del mundo en materia agrícola, borrando descaradamente el genocidio sistemático que viene ejerciendo el sionismo “israelí” contra el Pueblo palestino desde hace más de 75 años.

Ambigüedades y doble vara de un Gobierno cooptado
Esta gira de una delegación argentina por “Israel”, no hace más que confirmar el posicionamiento geopolítico de Alberto Fernández, alineado con el eje EEUU-UE anti-rusia, y pre-moldeado desde 2019 cuando era apenas un candidato a la presidencia, y luego con su primer viaje internacional como presidente nada menos que a Israel, donde no tuvo ningún empacho en abrazarse con el genocida Benjamín Netanyahu. Luego Fernández, envió a los EEUU (julio 2020) al presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, a que se entreviste en New York y Washington, con los principales referentes de la comunidad judía y el sionismo israelí. El continuismo de esta política, ya no llama la atención.
Lo que sí llama poderosamente la atención son las ambigüedades y la doble vara de un gobierno cooptado, y la total falta de personalidad ideológica de un Ejecutivo que dice ser nacional y popular. En este sentido, el 28 de febrero de este año el gobierno de Argentina condenó la “invasión” de Putin Ucrania. “Es imperioso que Rusia cese en el uso de la fuerza”, dijo en aquél momento el canciller Santiago Cafiero ante la ONU.
Tras un fin de semana de debates internos y polémicas públicas por la tibia postura del Gobierno argentino y la falta de condena explícita de Cristina Kirchner, el presidente Fernández se sumó así a la condena mundial contra Rusia. La declaración de Argentina se dio en el marco de la 49° sesión del Consejo de los DDHH de la ONU en Ginebra. En ese marco, el canciller recordó que “Argentina tiene parte de su territorio usurpado por el Reino Unido“, en alusión a las Islas Malvinas. Hoy, no se les mueve un pelo por la usurpación del Sionismo “israelí” del 100% de la Palestina histórica. No obstante, Cafiero espetó:
“No es legítimo recurrir al uso de la fuerza y violar la integridad territorial de otro Estado como forma de resolver un conflicto”, insistió Cafiero.
No contento Fernández con su condena, además, el 7 de abril vota en contra de su aliada comercial Rusia, en el Consejo de Seguridad de la ONU, preocupados por “las graves y sistemáticas violaciones y abusos de derechos humanos” en Ucrania. Reafirmando el giro del Gobierno sobre este tema ya que en el comienzo del conflicto evitaba condenar la invasión rusa.
Cabe recordar que el presidente Fernández se había reunido con Putin en Moscú poco antes de la operación militar especial de Rusia en Ucrania y le había ofrecido ser “la puerta de entrada” a América Latina, unas palabras huecas que no cayeron nada bien en Washington, en medio de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional. De a poco, la Argentina fue virando de posición y pasó a condenar la “invasión” en distintos foros, en sintonía con la mayoría de los países que conforman el eje liderado por los yankys, aunque no se sumó a las sanciones económicas de las potencias.
En esta línea geopolítica, en octubre de 2020 el Gobierno de Fernández decidió apoyar el informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas, Michelle Bachelet, que denuncia violaciones de los derechos humanos en Venezuela, lo que generó tensiones en el seno del gobierno, por el repudio absoluto de miembros kirchneristas con ese “giro” en la política exterior y la alta traición a un aliado como Venezuela. No obstante, este apoyo a la ONU en contra de la República Bolivariana, Fernández condenó de manera expresa la violación de Derechos Humanos del gobierno de Nicolás Maduro, en la reunión del 25 de enero de 2022 en Ginebra del examen periódico sobre Venezuela en el marco del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

La Guerra silenciosa
El viaje de la nutrida comitiva argentina a “Israel” ha dejado en evidencia la doble vara del Gobierno nacional y popular de Fernández con que mide su particular estrategia geopolítica. Para Rusia y Venezuela, el repudio, la condena y la traición sin más, en los foros internacionales. Para el estado genocida “israelí”, el silencio de una Argentina cómplice. Esta aberrante diatomeas, más plausible en regímenes de derecha o extrema derecha, no hacen más que poner de manifiesto las contradicciones internas que el Gobierno no ha querido o no ha podido superar. Pero tampoco está por la labor de superarlas. Está más que claro la direccionalidad, en materia de relaciones exteriores, ha adoptado el presidente argentino y sus calienta oídos.
Pero estas contradicciones, también son trasladables al estado sionista de Israel. Los enfrentamientos civiles que desgarran el país son más inquietantes que la guerra militar contra Hamas. Estos tienen su origen en un modelo político imposible: una democracia fundada en la exclusión sostenida de los ciudadanos árabes del aparato de Estado. Hoy algo parece haberse roto en la cultura política sionista, en el marco del crecimiento de una extrema derecha ultranacionalista que busca volver incompatibles identidad judía y democracia.
Pero para hacer inteligibles los acontecimientos que desangran al Pueblo palestino a manos del Régimen “israelí”, hay varios puntos de entrada posibles. Podríamos comenzar por los ataques del jueves 22 de abril, cuando miembros de la organización de extrema derecha Lehava atravesaron la ciudad de Jerusalén al grito de «muerte a los árabes».

O también tomar como punto de partida la decisión de la Policía de cerrar con vallados la pequeña plaza situada delante de la Puerta de Damasco durante el mes sagrado de Ramadán. Esta puerta lleva a los estrechos y superpoblados barrios árabes de la Ciudad Vieja de Jerusalén, y sus inmediaciones son desde hace ya mucho tiempo un lugar de encuentro de los hombres, mayoritariamente jóvenes (especialmente en las noches de Ramadán). Esto fue visto como una humillación más que venía a sumarse a la privación, en la vida diaria, de los derechos políticos para los árabes de la Jerusalén acupada: ellos representan 40% de la población de la ciudad, pero carecen de derechos políticos (pueden votar en las elecciones municipales, pero no pueden votar por un referente palestino ni en las elecciones legislativas; y si bien pueden solicitar la ciudadanía israelí, la mayoría de ellos se niega a hacerlo).
Luego, cuando los israelíes impidieron, durante el mes de Ramadán, que miles de peregrinos llegaran a la mezquita de Al-Aqsa (el tercer sitio más sagrado del islam), la humillación se convirtió en profanación. En vísperas del Día de Jerusalén, que celebra la conquista de la ciudad por Israel en 1967, y tras una semana de tensión, la policía utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua sucia (que empapan a la gente y las calles con un olor nauseabundo insoportable) para dispersar y reprimir a los fieles, provocando cientos de heridos.
Sin embargo, la guerra contra Gaza, a pesar de su “atractivo televisivo”, no debe desviar nuestra atención de procesos más silenciosos e invisibles que han jalonado la historia de Israel: la sostenida privación de la libertad y la soberanía política de los palestinos de Cisjordania, y en consecuencia, al sentimiento de alienación de los ciudadanos árabes en una sociedad que no ha cesado de expresar cuando menos una profunda ambivalencia respecto a su presencia.
En este sentido, el punto de entrada más pertinente para entender el genocidio implementado desde hace más de 74 años en Palestina es el intento ininterrumpido de los colonos judíos de expulsar a las familias palestinas del barrio de Sheikh Jarrah, en Jerusalén Este, y el asedio permanente a la Franja de Gaza. Cualquiera de los puntos de entrada y de anclaje, a una realidad abyecta, el Gobierno del señor Alberto Fernández parece obviarlo, silenciarlo, en definitiva: hacerlo desaparecer de la faz de la tierra. Lo que no se ha visto ni se ve, no ha acontecido. Y para ello cuenta con los Conglomerados mediáticos de Occidente y el silencio del Eje hegemón.
Este mecanismo de expulsión o muerte, es la conclusión asimismo de 50 años de ocupación, expancionismo y de control de la población palestina por el sionismo israelí: ni los judíos israelíes ni los árabes israelíes pueden disociar el estatuto de los palestinos en los territorios ocupados de aquel de los árabes dentro de la Línea Verde. Prueba evidente de esto es sin duda la alianza reciente entre el Likud, el partido del genocida y corrupto Netanyahu (con quién se abrazo Alberto Fernández en su primer viaje internacional como presidente en 2020), y la extrema derecha radical, telón de fondo sin el cual es imposible comprender la explosión de odio de los últimos días en las calles de la Jerusalén ocupada.
Estos grupos en el poder difunden ondas de choque a través de toda la sociedad israelí, porque su sola presencia en la Knéset sugiere que su visión violenta, xenófoba y supremacista del judaísmo se ha vuelto legítima. Ellos representan una aberración de la Historia.

“Israel” mantiene 4450 palestinos encarcelados
En este contexto genocida, de suma violencia, xenofobia y de visión supremacista, es que la delegación del funcionariado argentino ya ha pisado el suelo usurpado por las potencias ganadoras de la SGM y entregado al sionismo para que levanten un Estado. Un gobierno argentino que no le hemos visto la misma premura para condenar a Rusia y a Venezuela ante los organismos internacionales, que para levantar enérgicamente la voz y denunciar el exterminio del pueblo palestino a manos del Régimen “israelí”. ¿Por qué? ¿Qué esconde Alberto Fernández detrás de este silencio perpetuo? ¿Por qué esa doble vara, ese doble racero?
Señor presidente Fernández!!! El régimen israelí sigue cometiendo crímenes contra ciudadanos palestinos, no han parado, y Ud. no ha puesto ningún reparo en abrazarse con Netanyahu y ahora enviar una delegación de funcionales al Régimen y al Poder Real. Los crímenes del Sionismo son reiterados en el tiempo, han sido denunciados sin respuesta alguna.
Señor Fernández, la cantidad de ciudadanos palestinos encarcelados, sin una acusación definida y sin derecho a la defensa, es innumerable; recientemente se pudo contabilizar que han sido asesinadas cinco veces más personas en lo que va del 2022 que en el 2021. ¿No piensa decir nada al respecto?
Fíjese Ud., según el canal Al Majadeen, hasta el momento se calcula que unas 4450 personas han permanecido encarceladas entre los que destacan 160 niños y 32 mujeres, desde principio de año hasta mediados de abril la ocupación israelí arrestó a más de 2590 palestinos, el numero de presos enfermos llegó a más de 600.

Entre los casos de enfermedades crónicas se suman 200 y de cáncer 22, Nasser Abu Hamid padece de cáncer de pulmón y es unos de los casos más graves que se destacan en la injusta aprehensión. Se suman además 222 personas que perdieron la vida tras las rejas y otras 152 llevan más de 20 años encarceladas!
Señor Fernández, le recordamos palabras de su propio Canciller Santiago Cafiero, en otro contexto, pero palabras al fin:
“No es legítimo recurrir al uso de la fuerza y violar la integridad territorial de otro Estado como forma de resolver un conflicto”.
PALESTINA LIBRE!!
Fuente: REDCOM



