
Entendiendo el impacto de la represión en las protestas en Argentina: perspectivas de Darío Bursztyn
Darío Bursztyn, sociólogo, periodista y Director del portal www.purochamuyo.com, habló con la mañana de Radio Lateral, acerca de su reciente publicación “De navidad a navidad: un año de represión a la protesta”, donde expone los números publicados por la Comisión Provincial por la Memoria que preside Adolfo Pérez Esquivel, con más de 60 marchas contra las medidas políticas y económicas del gobierno de LLA.
Bursztyn, remarcó que el ejecutivo nacional se encarama a redoblar la represión contra trabajadores, jubilados y organizaciones, para llevar el ajuste al máximo.
En diciembre de 2024, el sociólogo y periodista Darío Bursztyn analizó la intensificación de la represión de las protestas en Argentina durante el año, vinculándola con las acciones gubernamentales anteriores en crisis similares. Con profundas perspectivas históricas y acontecimientos actuales como telón de fondo, las reflexiones de Bursztyn sirven como un comentario vital sobre el estado de las libertades civiles y el futuro del disenso en la nación.
Un año definido por la represión
La conversación tuvo lugar poco antes de la temporada de fiestas, una época tradicionalmente asociada con la celebración y la festividad. Sin embargo, Bursztyn destacó que, para muchos en Argentina, el año estuvo marcado por la lucha: luchas contra la represión gubernamental y los ajustes socioeconómicos que han vuelto precarias las libertades civiles.
Subrayó la importancia de entender el clima político actual en el contexto de la historia de Argentina, en particular cómo los gobiernos anteriores han manejado las protestas en medio de ajustes económicos. Esas estrategias gubernamentales suelen ir acompañadas de una mayor presencia policial, como lo demuestra la reciente implementación de un nuevo protocolo policial destinado a controlar las manifestaciones públicas, conocido coloquialmente como el protocolo antibloqueos.
Contexto histórico: La represión como herramienta gubernamental
Bursztyn rastreó el papel de la represión hasta fines de la década de 1950, y mencionó cómo los gobiernos argentinos reaccionaron históricamente a las crisis económicas con austeridad financiera y aumento de la fuerza policial. Lo ilustró recordando al gobierno del presidente Arturo Frondizi, que reprimió el descontento civil al tiempo que promovía la privatización de los recursos nacionales, como el petróleo.
Trazando paralelismos entre el pasado y el presente, Bursztyn señaló que cada fase de ajuste económico en Argentina ha estado acompañada de la represión del disenso, un patrón que incluye las recientes acciones de la actual administración de Javier Milei y Patricia Bullrich. Afirmó: “Cuando Argentina atraviesa ajustes económicos severos, la represión nunca está lejos”.
Panorama estadístico de la represión en 2024
Según Bursztyn, desde el inicio de la presidencia de Milei hasta fines de noviembre de 2024, se produjeron más de 1216 heridos y 93 detenidos durante las protestas en Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. En particular, mencionó que una de cada tres protestas se enfrentó a una represión directa, lo que indica un enfoque sistemático para gestionar la disidencia. Esto incluyó tácticas policiales agresivas, como gases lacrimógenos y violencia física, dirigidas no solo a las protestas centrales, sino también a las áreas circundantes.
Asimismo, hizo referencia al monitoreo que realiza la Comisión Provincial por la Memoria, organismo clave en la documentación de las violaciones a los derechos humanos en Argentina, cuyos hallazgos revelan tendencias alarmantes, que refuerzan la percepción de que el Estado está dispuesto a adoptar medidas represivas contra sus ciudadanos, presentándolos como enemigos del Estado.
El panorama político actual
Bursztyn explicó que el enfoque del gobierno actual refleja el precedente histórico del Plan Conintes (Plan de Coyuntura del Estado Interior), promulgado a fines de la década de 1950, que proporcionaba un marco legal que consideraba la disidencia pública como una amenaza a la seguridad. Este marco ha llevado a la militarización de los espacios públicos en respuesta a las protestas y los disturbios sin tener en cuenta los ideales democráticos.
“No se trata sólo de grupos de izquierdas o de grupos demográficos específicos; es un mecanismo de control sistemático contra cualquier forma de oposición”, dijo Bursztyn. Las implicaciones de esto son nefastas, ya que la disidencia se criminaliza. La retórica que rodea a la disidencia presenta a los manifestantes como terroristas o insurgentes potenciales, creando un ambiente donde la objeción pública se enfrenta a la violencia sancionada por el Estado.
Implicaciones legales y éticas
En diciembre de 2024, el gobierno publicó un decreto que permitía a las fuerzas armadas intervenir en casos de disturbios públicos con el pretexto de proteger los intereses nacionales. Bursztyn condenó esta medida, comparándola con una resurrección de las tácticas represivas del pasado, según las cuales cualquier protesta pública podía ser respondida con la fuerza militar. Esto plantea acuciantes preocupaciones jurídicas y de derechos humanos, ya que abre vías para posibles abusos de poder y una mayor erosión de las libertades civiles.
Bursztyn destacó que es necesario que los ciudadanos y la sociedad civil mantengan la vigilancia necesaria para resistirse a estos acontecimientos. Sostuvo que, sin una respuesta civil contundente a esta militarización, el ciclo de represión podría cimentar una norma en la que el disenso se considere una amenaza en lugar de un derecho.
El camino a seguir: conciencia civil y resistencia
Para combatir la creciente tendencia a la represión, Bursztyn insiste en fomentar la concienciación entre la población sobre sus derechos a la protesta y los patrones históricos de control gubernamental. Reflexiona sobre el pasado, cuando los argentinos lucharon valientemente por la democracia, y señala: “No podemos permitirnos olvidar nuestra historia; ella informa nuestro presente y da forma a nuestro futuro”.
Conclusiones clave para la sociedad civil:
- Participación informada:los ciudadanos deben educarse sobre sus derechos y las implicaciones históricas de la represión gubernamental.
- Conciencia histórica:comprender las crisis pasadas puede empoderar e informar las protestas modernas, destacando los ciclos de represión.
- Movilización:Las comunidades necesitan organizarse tanto en solidaridad durante las protestas como en los debates sobre la naturaleza de la democracia y los derechos civiles.
Conclusión
Las reflexiones de Darío Bursztyn son un poderoso recordatorio de la lucha continua por los derechos civiles en Argentina. Mientras el país enfrenta una represión cada vez mayor, comprender tanto el contexto histórico como las condiciones actuales es crucial para fomentar una sociedad civil vibrante que resista las tendencias autoritarias. El llamado a la acción no se basa sólo en recordar la historia, sino también en dar forma activamente a un futuro justo.
Se insta a los ciudadanos a reflexionar sobre su compromiso con las cuestiones cívicas, garantizando que el diálogo y el disenso sigan siendo componentes fundamentales de la democracia. Manténgase informado, participe y únase a la lucha por la libertad y la justicia en Argentina.



