
El cerco al peronismo: Sergio Centenaro devela el “cordón sanitario” contra Cristina Fernández de Kirchner
En una nueva emisión del programa Con Fundamento Kriollo, transmitido por la señal de Radio Lateral de lunes a viernes de 9 a 12, el periodista Sergio Centenaro expuso un detallado análisis sobre la preocupante coyuntura institucional y la persecución judicial sistemática que padece la exmandataria Cristina Fernández de Kirchner, actualmente bajo régimen de arresto domiciliario.
Al cumplirse cuatro años del intento de magnicidio perpetrado el primero de septiembre de 2022 —evento catalogado unánimemente como la ruptura definitiva de los consensos básicos de la convivencia democrática en el país—, el conductor vinculó de forma directa la parálisis de los tribunales con una planificación deliberada de aislamiento y proscripción política contra la principal referente de la oposición. En este marco, se anunció la presentación formal del libro compilado por la periodista Cynthia Ottaviano, titulado “el día que se rompió el pacto democrático en Argentina”, una obra urgente y multidisciplinaria destinada a examinar el andamiaje de los discursos de odio y su violenta traducción fáctica en el atentado.
Centenaro introdujo un término de extendida circulación en los debates geopolíticos de las extremas derechas de Europa: el “cordón sanitario”. Lejos de tratarse de una vía rápida de evacuación médica o corredor de seguridad para insumos críticos, el editorialista definió esta estrategia de asfixia política de manera minuciosa, señalando que representa “un cordón sanitario que no es lo mismo que corredor sanitario es un cordón sanitario el que le aplican a este tipo de fuerzas todas las demás juntas es una estrategia donde varios partidos políticos se alían para aislar a una fuerza política generalmente considerada extrema radical o peligrosa para el sistema”. En el mapa de la política doméstica, este cerco hermético busca neutralizar toda proyección electoral de Cristina Fernández, tratándola bajo la metáfora de una afección contagiosa que la corporación mediática y el poder económico deben encerrar para evitar que pacte, gobierne o consolide su hegemonía popular.
El editorial argumentó que la embestida contra el movimiento nacional-popular no responde a un fenómeno reciente, sino a la continuidad del histórico conflicto entre el puerto oligárquico de los mercaderes y la soberanía de la patria. El conductor recordó que, desde el instante inicial en que Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003, el establishment financiero y de medios intentó disciplinarlo: “un hombre de apellido Escribano dueño de un medio de comunicación muy importante de la Argentina le acercó un documento donde se explicitaba el tipo de gobierno” que debía gestionar a cambio de paz social. No obstante, el kirchnerismo rompió esa tutela promoviendo una reindustrialización profunda, empleos registrados de calidad y reduciendo drásticamente la asistencia social no condicionada, lo que consolidó una experiencia social inaceptable para los dueños de la renta, transformando a la fuerza popular en lo que John William Cooke denominaba “el cristianismo es el nuevo hecho maldito del país burgués”.
El periodista cargó contra la complicidad de determinados sectores internos de la propia dirigencia peronista, acusándolos de un cinismo inadmisible al intentar capitalizar políticamente la inhabilitación perpetua decretada contra la jefa de la coalición opositora en lugar de movilizarse para romper su encierro. Centenaro remarcó que este cerco perverso se sostiene no solo por el impulso coordinado de las usinas tradicionales de desinformación o por los fallos a la carta de los tribunales adictos, sino por “los canallas que ya no la visitan en San José 1111 a Cristina Fernández todo eso es el cordón sanitario”. En un minucioso desglose de la interna, el conductor señaló que estos sectores funcionales se amparan en los discursos hegemónicos para golpear de forma encubierta a agrupaciones militantes como La Cámpora y a referentes clave como Mayra Mendoza y Máximo Kirchner, apelando incluso a “el fichaje de los canallas para atacar a Cristina ese es el cordón sanitario”, personificado en cloacas humanas de la comunicación.
Frente a la incesante propaganda mediática que decreta jubilaciones anticipadas y fechas de caducidad para el movimiento nacional-popular, Centenaro apeló a la memoria colectiva y rememoró la histórica jornada de septiembre de 2014 en el estadio de Argentino Juniors, ocasión en la que Máximo Kirchner dirigió su primer mensaje público. En aquel contexto histórico, el aparato corporativo ya pregonaba la muerte clínica de la fuerza gobernante de entonces. Con optimismo, el editorialista desestimó todo análisis derrotista y aseguró que el movimiento trasciende las coyunturas electorales: “toda la vida va a durar el kirchnerismo” debido a la densidad de sus transformaciones materiales y a su capacidad de restituir la autoestima y la soberanía de una comunidad que recuerda de manera fáctica que un país más justo es enteramente posible.
Finalmente, el editorial concluyó ratificando de forma categórica la vigencia de la conducción de Cristina Fernández de Kirchner de cara a los próximos desafíos institucionales que depara la República Argentina, calificando al sistema judicial como un engranaje podrido y perverso. La proscripción perpetua dictada contra la exmandataria por la Corte Suprema y tribunales carentes de pruebas viables constituye el mayor y más ultrajante fraude a la historia democrática contemporánea. Frente al modelo económico de despojo y saqueo que rige actualmente en el país, el periodista llamó a redoblar el esfuerzo organizativo y a no tolerar el cerco: “Contra Cristina si hay un cordón sanitario, pero jamás se olviden que el pueblo argentino también está con Cristina”, sentenciando con la firme exigencia de “libertad a Cristina tenemos candidata presidencial y es Cristina Fernández de Kirchner”.



