
Mariano Cabral y la génesis artiguista: del éxodo oriental a la Liga de los Pueblos Libres
En una nueva entrega de la columna historiográfica «Pasado de Revoluciones» en Radio Lateral, el historiador argentino Mariano Cabral dialogó con el periodista Sergio Centenaro sobre la génesis de la Revolución Oriental y el liderazgo fundamental de José Gervasio Artigas.
La conversación se centró en los acontecimientos decisivos ocurridos entre 1811 y 1812, período en el cual se gestó el Éxodo del Pueblo Oriental y la posterior conformación de la Liga de los Pueblos Libres. Al dar inicio a la columna, Cabral enmarcó la relevancia del tema expresando: “Vamos a ir desgranando la larga historia de Artigas porque el artiguismo y su influencia en la región, la Liga de los Pueblos Libres, todo esto merece que le prestemos especial atención.” El análisis buscó desmitificar las lecturas escolares estructuradas sobre próceres estáticos.
Durante la entrevista, Cabral explicó que la figura política de Artigas no surgió de manera predeterminada ni abstracta, sino como el resultado directo de la acumulación de experiencias populares, batallas militares y asambleas democráticas en el territorio de la Banda Oriental. Desde el combate de Las Piedras hasta el sitio de Montevideo, el caudillo fue construyendo una representatividad genuina entre los sectores rurales y los pueblos litoraleños. Cabral destacó sobre este proceso de construcción política: “Los liderazgos van construyéndose, van consolidándose sobre los hechos y van tomando su forma.” Esta dinámica popular definió el rasgo distintivo del artiguismo frente a las élites urbanas.
El detonante del conflicto de 1811 residió en la irrupción de las tropas portuguesas provenientes de Río de Janeiro en apoyo a los realistas acantonados en Montevideo. Ante la amenaza de una fuerza extranjera de 5.000 soldados que invadía el territorio oriental, las tensiones con las autoridades de Buenos Aires se exacerbaron velozmente. El historiador detalló el surgimiento de esta crisis militar señalando: “Se inicia una invasión portuguesa a la Banda Oriental en apoyo a los realistas de Montevideo. Y ese hecho es el desencadenante del proceso inmediato posterior.” Esta invasión desnudó los contrapuntos de intereses entre la capital porteña y las provincias litoraleñas.
Frente a esta coyuntura crítica, en septiembre de 1811 el Cabildo de Buenos Aires disolvió la Junta Grande y constituyó el Primer Triunvirato integrado por Chiclana, Sarratea y Paso, con Bernardino Rivadavia como secretario de Gobierno. Cabral calificó este movimiento institucional como el primer quiebre ilegítimo de la representación federal en la Revolución de Mayo, remarcando con contundencia: “El cabildo decide disolver la junta y nombrar lo que conocemos como el primer triunvirato. Este hecho que a veces lo pasamos por alto es el primer golpe de estado dentro de nuestra revolución.” Este gobierno centralista procedió de inmediato a firmar un armisticio unilateral con los realistas.
La decisión del Triunvirato de retirar las tropas porteñas y entregar la Banda Oriental a las fuerzas portuguesas impulsó la rápida reacción del pueblo oriental reunido en asambleas populares, notablemente en la Panadería de Vidal y en la Quinta de la Paraguaya. En ese ámbito deliberativo autónomo, la comunidad desconoció los mandatos porteños y eligió a su propio conductor militar. Cabral subrayó la soberanía de dicha resolución: “Y esta representación designa a Artigas como jefe militar, lo que se suponía que era una facultad del gobierno de Buenos Aires.” Nacía así la conducción política y militar legitimada desde las bases populares.
A continuación, se produjo la gesta masiva conocida como el Éxodo Oriental o la «Redota», donde más de 10.000 hombres, mujeres y familias enteras acompañaron el retiro de Artigas hacia el campamento de Ayuí, en la actual frontera entre Corrientes y Entre Ríos. Allí, Artigas articuló alianzas estratégicas con la junta revolucionaria de Paraguay, con Corrientes y Misiones —donde emergería la figura clave de Andrés Guacurarí (Andresito)— para resistir las incursiones portuguesas. Cabral analizó la magnitud de esta movilización militar afirmando: “Una de las características de la región es que la población estaba muy dispersa, entonces lograr concentrar 1000, 2000, 5000 hombres en armas, que era un esfuerzo gigantesco.” La capacidad de concentración evidenció el profundo arraigo del proyecto artiguista.
Finalmente, las fuerzas artiguistas lograron rearmarse en la retaguardia, contraatacar a los contingentes lusitanos y recuperar el control del paso del río Uruguay en las inmediaciones de Salto. Cabral concluyó la columna destacando que este ciclo histórico consolidó a Artigas como la primera representación político-militar del campo popular frente al centralismo porteño y a las oligarquías regionales. El historiador sintetizó el legado fundamental del líder oriental expresando: “Artigas va a significar dentro de la revolución que muy cerca de la capital los combatientes, los trabajadores, los campesinos tienen una representación militar y política.” De esta forma, el programa cerró el bloque historiográfico prometiendo abordar la figura de Andresito en la siguiente emisión.



