
No es por Javier Milei
Por Sergio Centenaro
La narrativa que lanzó el Domo de Hierro que tiene la Renovación para proteger comunicacionalmente su pobre gestión de gobierno, no puede ocultar que los reclamos de los trabajadores del estado provincial, que están en pie de lucha, son por discusiones al interior de la provincia y no contra el gobierno de Javier Milei.
La operación mediática que se propone el gobierno de la Renovación es trasladar el origen de las quejas y reclamos por aumentos salariales en la administración pública misionera, al ajuste real e inescrupuloso que viene realizando el gobierno de La Libertad Avanza, el PRO y los radicales. Sin embargo, consta en la historia reciente de nuestra provincia, que el más recordado levantamiento policial en nuestras tierras se produjo en el año 2012, cuando también gobernaba la Renovación, pero en lo nacional era Cristina Fernández de Kirchner quien conducía los destinos de la Patria y, en lo particular, Misiones gozaba de un presente sin precedentes en materia de fondos para Salud, Educación, Seguridad, Obra Pública y Economías regionales. Sin embargo, aunque parezca poco creíble, el gobierno provincial se las ingenió para molestar a la familia policial, plancharle los salarios y provocar un sismo que, al igual que ahora, amenazaba con trasladarse a otras provincias, solo que en aquel entonces, era acicateado por la hegemonía Clarín, La Nación y el poder real.

En otras palabras, la pretensión de gobernar a costa de la miseria salarial sostenida con precisión quirúrgica para que nunca termine de reventar todo, puede salir mal. Hoy la provincia, sus trabajadores y sindicatos, están haciendo tronar el escarmiento y, más allá de la responsabilidad innegable que le cabe a Javier Milei, la Renovación es cómplice de los efectos que no quiso, no supo o no aprendió a controlar.
Groso error el del gobernador Hugo Passalacqua al solicitar al Ministro de Gobierno Marcelo Gabriel Pérez, que solicite al Ministerio de Seguridad de la Nación, en la persona de Patricia Bullrich, para que sea ella y no él, el que se digne a conversar con los trabajadores. Nada peor que un Comité de Crisis para calmar este incendio. No se apaga con nafta. No es Gendarmería Nacional una fuerza que se caracterice por el diálogo, ni tampoco Patricia Bullrich acostumbra a pedir permiso, sino más bien, ni perdón.
Recordar, además, que fueron éstas bases policiales las que rechazaron de plano el famoso protocolo anti piquetes de la Ministra allá por enero de este año. O casualidad, será ella misma quien venga a ejecutarlo.

Encuentro Ciudadano y tantas otras fuerzas políticas de la provincia, no adscriptas al modelo empobrecedor de la Renovación de la Discordia Social, salieron a pedirle al gobierno nacional y provincial que no repriman al pueblo misionero y que aprendan a escuchar el legítimo reclamo de los trabajadores y pasivos.
No es justo que durante tantos años, los misioneros permanezcan hipnotizados, cual serpiente al sonido de una flauta, con este gobierno que, sea quien sea que actúe en el la Casa Rosada, no paga jamás el precio de su pragmatismo cobarde.
FOTO: Ronny Fuchs



