
Heroínas Invisibilizadas: Las mujeres que forjaron la independencia Argentina
Reescribiendo la historia con perspectiva de género
En su columna “Pasado de Revoluciones”, el historiador Mariano Cabral desentraña el papel protagónico de las mujeres en las guerras de independencia argentina, un relato tradicionalmente dominado por figuras masculinas. Durante la entrevista en Con Fundamento Kriollo (Radio Lateral), Cabral enfatizó: “Las mujeres eran protagonistas en pasajes fundamentales de nuestras guerras […] hoy no se habla de eso“. Su análisis revela cómo la narrativa escolar redujo su rol a “la mujer en el salón, la dama antigua“, ocultando su impacto real.
De Invasiones Inglesas a Montoneras: Ellas Estuvieron Allí
Cabral rescata anécdotas olvidadas: Manuela Pedraza, la “tucumanesa”, quien en las invasiones inglesas “arrebata el fusil al soldado que mató a su marido y lo mata“; Martina Céspedes, que capturó a diez soldados ingleses invitándolos “a tomar un refresco” de a uno; y una posadera anónima de Los Tres Reyes que desafió a oficiales españoles: “Nos hubieran avisado […] las mujeres hubiéramos parado a los ingleses a pedradas“**. Estas historias evidencian que las mujeres populares combatieron “codo a codo con el marido“ en la resistencia.
Clase y Género: Dos Realidades Distintas
El historiador subraya la brecha entre las mujeres de élite y las populares. Mientras Mariquita Sánchez de Thompson (cuya casa albergó el primer canto del himno nacional) representaba a la burguesía, “la mujer plebeya trabajaba y en emergencias estaba codo a codo con los varones“. En el campo o los puertos, “la tutela masculina pesaba menos“ debido al absentismo por guerras o migraciones, otorgándoles autonomía inédita.
Soldados, Espías y Estrategas: Más Allá del Combate
Figuras como María Remedios del Valle —“madre de la patria“ nombrada por Belgrano— desmontan el mito de ejércitos exclusivamente masculinos. Juana Azurduy, por su parte, “comandaba un cuerpo de 200 soldados“ en el Alto Perú. Pero Cabral destaca especialmente a Macacha Güemes: “fue una gran política […] articuladora de pactos y red de espionaje“ para su hermano Martín. Su negociación del Pacto de los Cerrillos (1816) fue vital: San Martín lo valoró “más que 100 batallas“.
Legado y Simbolismo: ¿”Detrás de un Gran Hombre…”?
Cabral reinterpreta el famoso dicho: “Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer“. Lejos de ser machista, en el siglo XIX “corría el velo“ sobre su relevancia: “Macacha era llamada ‘madre de los pobres’ […] su llegada al campamento era un hecho“. Esta mirada invita a repensar a figuras como Encarnación Ezcurra (aliada de Rosas) o Victoria Romero (compañera del Chacho Peñaloza), cuyos roles políticos fueron sistemáticamente minimizados.
Un Pueblo con Heroínas
Cabral cierra con una reflexión: las biografías femeninas “nos permiten ver que esos ejércitos, si bien masculinos, tenían soldados mujeres“, pero sobre todo revelan que la independencia fue obra de “un pueblo […] que tomó el camino de su soberanía“. Recuperar sus nombres —Pedraza, Céspedes, Güemes— es honrar a las miles anónimas que “bancaron fragmentos protagónicos de la historia“.



