
En una mañana cargada de memoria y mística popular, la apertura del programa ‘Con Fundamento Kriollo’ por Radio Lateral, conducido por Sergio Centenaro junto a Ronnie Fuchs desde la Casa Patria Misiones en Trincheras de San José, Posadas, estuvo consagrada a conmemorar el aniversario del nacimiento de Diego Armando Maradona en lo que hubiera sido su cumpleaños número 66.
Centenaro inició la audición enmarcando la fecha en una constelación de efemérides históricas que confluyen el 30 de octubre, desde el primer título oficial de la selección argentina de fútbol en el Sudamericano de 1921 venciendo 1 a 0 a Uruguay, los nacimientos de figuras de la cultura como Héctor Larrea en 1938 y Horacio Fontova en 1946, la mítica pelea por el título mundial de los pesos pesados en Zaire conocida como “The Rumble in the jungle” donde Muhammad Ali noqueó a George Foreman en 1974, la detonación soviética de la Bomba del Zar en 1961, las elecciones de 1983 que consagraron a Raúl Alfonsín tras la dictadura cívico-militar, el primer campeonato mundial de Fórmula 1 obtenido por Ayrton Senna en 1988, y el histórico balotaje brasileño de 2022 en el que Luiz Inácio Lula da Silva triunfó frente a Jair Bolsonaro.
Sin embargo, el periodista remarcó con convicción que ninguna otra referencia eclipsa en la memoria colectiva al ídolo nacido el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito, Lanús. A seis años de su partida física, Centenaro subrayó que Diego no solo representa la máxima expresión de genialidad sobre el césped, sino un genuino símbolo de identidad, orgullo y rebeldía para el pueblo argentino. Lejos de reducir su estampa a la clásica enumeración de hazañas deportivas —su debut en 1975, el título metropolitano con Boca Juniors en 1981, el campeonato mundial de México 1986 o sus cuatro Copas del Mundo disputadas—, la editorial profundizó en la dimensión ética y política de un deportista que jamás aceptó someterse a las imposiciones del poder corporativo ni del establishment internacional.
El análisis radial recuperó la memoria de los episodios más tensos de la trayectoria del astro, cuando se plantó con fiereza ante la hipocresía de los centros de poder. Desde el célebre exabrupto a las tribunas italianas que silbaban el himno argentino en la final de Italia 1990 hasta su desgarrador testimonio tras la exclusión en el Mundial de 1994, cuando sentenció: “Me cortaron las piernas en Estados Unidos.” Del mismo modo, Centenaro evocó la lúcida y mordaz réplica de Diego a las autoridades internacionales cuando le negaban el visado: “no me dejan entrar a mí a Japón porque tomé droga, pero dejan entrar a los norteamericanos que le tiraron dos bombas atómicas”, o la hostilidad sufrida tras su gravísima lesión en el fútbol español, situaciones donde Maradona siempre pagó con el repudio mediático su negativa a callar frente a las arbitrariedades.
La tesis central de la editorial sostuvo que la verdadera trascendencia del mito comenzó tras su despedida formal en la Bombonera en 2001. A diferencia de otras luminarias mundiales como Franz Beckenbauer, Michel Platini, Gary Lineker o Pelé, quienes prefirieron recluirse en los despachos confortables de la FIFA, administrar lucrativos contratos comerciales y cuidar su imagen personal, Maradona tomó la determinación histórica de poner su inmenso capital simbólico, su afecto popular planetario y su prestigio al servicio irrestricto de las causas emancipatorias de los pueblos latinoamericanos.
Ese compromiso tuvo su manifestación cumbre en noviembre de 2005 durante la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata. En aquella histórica jornada en la que los mandatarios de la región enterraron el Tratado de Libre Comercio promovido por la Casa Blanca, Diego se subió al Tren del ALBA y compartió escenario con el presidente venezolano Hugo Chávez y la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini. Allí, asumiendo los costos del desgaste mediático y enfrentando al poder hegemónico global, el Diez no dudó en alzar su voz para decir: “echemos a Bush”, una postura indomable que según Centenaro mantendría viva hoy ante figuras como Donald Trump o en solidaridad militante con la Revolución Cubana y el presidente Miguel Díaz-Canel.
Asimismo, se rememoró la épica sociopolítica construida durante sus años en Nápoles, donde Diego colocó en el centro de la escena la histórica fractura entre el norte próspero y el sur postergado de la península itálica. Centenaro recordó la emblemática semifinal de 1990, cuando los propios tifosi napolitanos alentaron a la Argentina frente a la azzurra y respondieron a las recriminaciones nacionalistas del norte con un concluyente: “Pero si vos creés que yo no soy Italia pedazo de HDP.” Una prueba palpable de cómo Maradona lograba encarnar la vindicación de los sectores históricamente marginados y ninguneados por las élites.
En el epílogo de la columna, Centenaro enfatizó la dimensión militante de los últimos años de vida de Diego, quien llevó tatuado en su piel al Che Guevara y legó definiciones inapelables sobre el rumbo político de la patria. El conductor rescató la declaración del Diez de respaldo inquebrantable a los liderazgos de Néstor y Cristina Kirchner: “Querido pueblo argentino es por acá es con los gobiernos populares es con Néstor y es con Cristina porque voy a ser cristinista hasta los huevos Macri hasta los huevos voy a ser cristinista y viva Cuba y viva Venezuela y viva la patria grande”.
Para Radio Lateral, Maradona es, en definitiva, ‘el imprescindible’: un héroe plebeyo con aciertos y contradicciones que no dudó en arriesgarlo todo para defender la soberanía popular y los proyectos transformadores de la Patria Grande. Su legado, lejos de pertenecer a los museos asépticos del mercado, pervive como trinchera y bandera de lucha en el corazón de los trabajadores argentinos.



