
Milei es la calle Warnes: La analogía del desguace estatal y el remate a precio vil
Sergio Centenaro, conductor de Con Fundamento Kriollo por Radio Lateral, abrió su editorial trazando una analogía punzante entre la célebre avenida Warnes de la Ciudad de Buenos Aires y el rumbo económico del gobierno de Javier Milei.
Emplazada entre los barrios porteños de Villa Crespo y La Paternal, Warnes es reconocida a nivel nacional como “el polo comercial de repuestos, accesorios y talleres para automóviles”, consagrada en el imaginario popular como “el paraíso de las autopartes” bajo la clásica premisa de que “si no lo conseguís en Warnes…”. No obstante, el periodista rescató los orígenes históricos del enclave como un improvisado cementerio de autos y desarmadero clandestino a cielo abierto para explicar la mecánica del actual programa de privatizaciones.
El paralelismo se apoyó en una anécdota personal de noviembre de 1994, cuando Centenaro, con apenas 18 años, fue interceptado por la policía en la terminal al llegar a Buenos Aires en vísperas del repechaje mundialista frente a Australia. Tras exigirle documentos al grito de “Jovencito, me va a tener que acompañar”, fue trasladado a Warnes en medio de un megaoperativo policial con persianas bajas que se extendió durante doce horas. En esa espera presenció la detención de dos jóvenes que intentaron vender pasacasetes sustraídos a los propios efectivos apostados tras el mostrador. Aquel episodio sintetiza la ecuación económica del desarmadero informal: quien roba una pieza cuenta con un “costo de adquisición cero”, lo que convierte cualquier valor de venta en ganancia neta absoluta y empuja a desprenderse del bien a un “precio vil” para liquidar rápido el activo y eludir riesgos.
Trasladando esta matriz delictiva a la gestión pública contemporánea, Centenaro argumentó que el gobierno libertario replica idéntico esquema de desapoderamiento material. Al no haber invertido capital, desarrollo ni esfuerzo en la construcción de los bienes públicos, la actual administración no asume costo alguno al liquidarlos. El resultado directo de esta política es la entrega patrimonial a precios de remate y una monumental transferencia de recursos hacia monopolios concentrados y sectores allegados al poder, transformando el control del Estado en monopolios privados que anteponen el lucro financiero por sobre la provisión equitativa de servicios esenciales como el agua, el transporte y la energía.
El detalle de las operaciones consumadas al amparo de la Ley Bases —respaldada por legisladores de provincias como Misiones y Catamarca— refleja la profundidad del desmantelamiento. La primera privatización concretada fue la de Industrias Metalúrgicas Pescarmona Sociedad Anónima (IMPSA), donde el Estado Nacional y Mendoza transfirieron sus paquetes accionarios contemplando un aporte de capital privado de 27 millones de dólares y la reestructuración del pasivo. En el sector energético, el Estado vendió el 100% de su participación en Citelec, controlante de Transener, a las firmas Genneia S.A y Edison Transmisión por 356 millones de dólares, retirándose definitivamente del transporte eléctrico de alta tensión.
El vaciamiento se extiende a las centrales hidroeléctricas del Comahue —Alicurá, El Chocón, Piedra del Águila y Cerros Colorados—, cuyas concesiones a operadores privados acumularon ingresos por 700 millones de dólares. A su vez, se puso en marcha la licitación para traspasar el 90% de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) bajo un contrato a 30 años, junto con el proceso de venta o concesión sobre Corredores Viales, Belgrano Cargas y Logística, Intercargo SAU, Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha I, Atucha II y Embalse), Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) y Trenes Argentinos Pasajeros, además del desguace sobre Télam, Radio y Televisión Argentina, Casa de Moneda, AGP, EANA y Fabricaciones Militares.
Frente a los argumentos oficiales que esgrimen déficit crónico, recorte del drenaje fiscal y supuesta transparencia en licitaciones auditadas, Centenaro denunció que se trata de un libreto repetido que ya ejecutaron el menemismo, la dictadura militar y el macrismo. En el cierre de su intervención, conectó de forma directa el avance del remate estatal con la proscripción judicial de la principal líder opositora: “Con Cristina presa están vendiendo a la Patria. Milei es la calle Warnes”. Centenaro concluyó remarcando que la detención y persecución contra Cristina Fernández de Kirchner responde a la necesidad de neutralizar a la única dirigencia capaz de confrontar a los factores de poder real mientras se rematan los activos estratégicos de la Nación.



