
Pedro Brieger analizó el aislamiento internacional argentino y las dinámicas de poder global
En una reflexiva intervención para el programa “Con Fundamento Kriollo” de Radio Lateral, el sociólogo y periodista especializado en política internacional Pedro Brieger ofreció un amplio panorama sobre el escenario geopolítico mundial y la inserción de la Argentina bajo la conducción del presidente Javier Milei.
El analista advirtió con preocupación sobre el inédito distanciamiento diplomático con socios históricos e imprescindibles de la región y Europa, en particular Brasil y el Reino de España.
Brieger remarcó la paradoja de romper o enfriar vínculos clave por meros dogmatismos ideológicos, mientras en el plano financiero se mantiene una postura pragmática hacia la República Popular China debido a la dependencia económica del SWAP de monedas. Señaló que las potencias orientales apuestan a una paciencia milenaria frente a los exabruptos del oficialismo, sabiendo que las coyunturas políticas locales son transitorias en la historia de las naciones.
En relación con el tablero latinoamericano, el especialista contrapuso el auge integracionista del siglo XXI liderado por figuras como Cristina Fernández de Kirchner, Lula da Silva, Hugo Chávez y Evo Morales, con la desarticulación impulsada por las derechas continentales. En ese sentido, afirmó rotundamente que “Las derechas latinoamericanas no les interesa la integración para nada. No solamente que no están a favor, sino que están en contra, la tratan de dinamitar de manera permanente” desmantelando organismos supranacionales como la UNASUR.
Al retrotraerse al debate histórico sobre el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), Brieger recordó las razones por las cuales cinco países sudamericanos rechazaron la propuesta en la Cumbre de Mar del Plata de 2005. Precisó que “El alca era un proyecto de Estados Unidos para la región que buscaba beneficiar en primer lugar a las grandes empresas estadounidenses” Subrayó que los gobiernos populares comprendieron que la verdadera fortaleza de América del Sur radica en negociar como un bloque multipolar soberano y no desde la subordinación unilateral a Washington.
El sociólogo abordó asimismo la compleja coyuntura electoral de los Estados Unidos, refiriéndose a las maniobras desplegadas por el entorno de Donald Trump y estrategas como Steve Bannon para forzar los límites constitucionales y aspirar a un tercer mandato. Brieger cuestionó severamente las lecciones de democracia que suele impartir Washington al mundo, evidenciando un sistema electoral con siglos de trampas estructurales orientadas a cercenar la representación de las minorías y un Estado incapaz de frenar el narcotráfico y la crisis social en sus propias ciudades.
Al indagar sobre las bases sociales que sustentan a las extremas derechas en la región, el analista explicó que las transformaciones económicas, la desindustrialización y la erosión de los cordones sindicales tradicionales alteraron la composición de la clase trabajadora. Ante el repliegue del Estado social, las redes del narcotráfico y las organizaciones religiosas pasaron a disputar la contención territorial de los sectores más desprotegidos.
En ese punto de la reflexión, Brieger evocó la enseñanza del recordado sacerdote del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, Miguel Ramondetti, para diferenciar la contención comunitaria genuina del proselitismo partidario. Rememoró las palabras del religioso al citar: “Nuestro trabajo comunitario no es un trabajo político interesado como hacen muchos partidos políticos… Nuestro trabajo comunitario nace del amor.” Según el periodista, esta dimensión afectiva y espiritual responde al abandono y a la crueldad institucional de los modelos neoliberales.
Por último, el especialista repasó la evolución del concepto de democracia a lo largo del último medio siglo. Recordó que en la década de 1870 las insurgencias armadas surgieron en respuesta al terrorismo de Estado y a la proscripción de las mayorías, mientras que hoy la democracia formal goza de continuidad, pero padece una severa crisis de representación. Concluyó indicando que “Cuando vos vivís en periodos tan extensos de democracia formal, como la llames, la palabra democracia adquiere otro valor.” aun cuando persista el desafío histórico de saldar las deudas sociales en el continente.



